EL DELIRIO, FASE SUPERIOR DEL FEMINISMO PROGRE ESPAÑOL

por El Responsable

En este artículo de El País leo lo siguiente:

La futura ley planea eliminar el concepto de abuso y considerar todos los casos como agresiones sexuales, una idea que se ha mantenido desde que se empezó a plantear la revisión del Código Penal con el escándalo de La Manada. Ese cambio de filosofía, no obstante, no conlleva penas más altas. De hecho, los castigos que se barajan se reducen respecto a los que prevé el Código Penal.

La pena mínima por agresión sexual en la nueva propuesta, según fuentes de la negociación, es de uno a cuatro años frente a la horquilla de uno a cinco años que recoge el Código Penal en su artículo 178. La agresión con penetración o asimilados (vía vaginal, anal o bucal o introducción de objetos) irá de cuatro a 10 años frente a los seis a 12 que contempla el Código en el artículo 179.

La intención, según explican desde el equipo de trabajo, es desterrar la idea de que se pedían cambios “punitivistas”. Argumentan que el movimiento feminista, las mujeres que protestaron en las calles contra las dos primeras sentencias de La Manada que condenaron por abuso y no por violación, no se movilizó por los años de condena o para que los castigos fueran más altos. Pedían que no se cuestione a las víctimas y defendían que si cinco hombres acorralan y violan a una mujer en un portal de dimensiones reducidas sí que existe violencia e intimidación, como finalmente reconoció el Tribunal Supremo en ese caso.

Estoy fascinado.

“Lo que me importa es que me creas, no el castigo de mi violador”. No tengo demasiado claro que, si le preguntamos a todas las mujeres que participaron en las protestas contra las sentencias de La Manada, piensen realmente lo que el Gobierno dice que piensan.

Y a mí lo que me fascina es que lo piense alguien. De hecho, resulta difícil aplicar el verbo pensar a ese amasijo de palabras. Delirar parece un término más adecuado.

Después se extrañarán de que muchas mujeres prefieran votar a VOX, porque promete el endurecimiento de las penas a los agresores sexuales.

Pero éste es uno de esos ejemplos maravillosos de lo difícil que es ser progre y mantener, al mismo tiempo, la salud mental. El nivel de equilibrismo ideológico necesario para considerarse a sí misma una auténtica luchadora feminista mientras lo que estás efectivamente proponiendo es la rebaja de las penas por agresión sexual es de maestría absoluta.

Por favor, respétame y no me violes; y si me violas, al menos créeme si te digo que me has violado. Pero a la cárcel no quiero que vayas, que me da cosilla.

Supongo que por eso necesitan una ley de eutanasia; debe de ser insoportable la existencia con esa estructura mental provocándote constantes motivaciones conductuales contradictorias.

Vivir en el delirio tiene que ser agotador.