CANCIONES PARA UNA BODA

por El Responsable

Preocupado por el estado de nuestra demografía, El Sosiego Acantilado se ha propuesto ayudar a promover las bodas, los hijos, la bebida, la comida y el buen danzar. Vamos, la alegría de vivir en general.

Para ello, vamos primero con los rusos Otava Yo (las próximas Navidades os calzo este villancico, como hay Dios), que en el siguiente vídeo os cuentan (poned los subtítulos en inglés) la historia de Tanya, joven tabernera que se casa sin contárselo a su padre (Jesús, si es que hay gente que trabaja para este blog sin saberlo…). Y que para llevar mejor el susto, le recomienda que haga lo que yo haré el día que se case Ana Ofelia, si Dios me regala llegar a ver tal gracia: beber como un cosaco.

No se vayan todavía, que aún hay más. Desde Eslovaquia, país hermano de la Unión Europea, nos llega la terrible historia (tiene subtítulos en español) de una joven muchacha que se quiere casar con su amor, Stefan, cosa que no parece hacerle demasiada gracia a su madre.

Señora, deje que se case su hija con Stefan, que no sabe usted cómo anda la demografía occidental.

Una advertencia: el que sea capaz de escuchar esta canción sin mover rítmicamente alguna parte de su cuerpo, que no vuelva a pasar por aquí. Estáis avisados.