El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

Mes: Abril, 2019

IFIGENIO BENAVIDES, TERRORISTA CULTURAL

Varios agentes de traje oscuro rodeaban el calabozo, tapando a la figura que moraba entre los barrotes; de la cual sólo resultaban visibles un par de zapatillas deportivas despojadas de sus correspondientes cordones.

El veterano policía nacional, que llegaba en esos momentos para el cambio de turno, miró a su compañero sentado tras la mesa, con cara de no entender.

-¿Y todos esos?

-CNI -contestó el de la mesa, mientras recogía sus cosas, para dejar el sitio al recién llegado.

-¿Un yihadista? -preguntó otra vez.

-No… Un terrorista cultural -dijo el compañero, torciendo la sonrisa-. Se puso a cantarle una canción a un par de mujeres en la sección de lencería de El Corte Inglés. Dos mujeres vestidas a la musulmana, sólo con las gafas de sol al aire. Resultaron ser dos de las cuatro esposas del secretario de la embajada de Arabia Saudí en España.

El policía recién llegado volvió a mirar hacia las zapatillas deportivas del calabozo, esbozando media sonrisa.

-¿Qué canción era? -volvió a preguntar.

Atrévete, de Calle 13 -respondió el otro, a punto ya de irse-. Ya sabes… deja de tapalte… -canturreó, mientras movía con torpeza las caderas-. El embajador, al parecer, ha amenazado con la posibilidad de anular el contrato de construcción de fragatas en Ferrol…

-¿Cómo se llama el tipo?

-Benavides. Ifigenio Benavides. Inventado, supongo.

Un silbido pachanguero empezó a escucharse desde el interior de la celda.

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EL HUMILDE AGRADECIMIENTO EN EL PECHO DE CADA CUAL

El bueno de Carlos Marín-Blázquez me da a conocer este texto, desconocido para mí, de mi maestro Juan Bautista Fuentes. El resto de la cita lo podéis encontrar aquí.

“De manera que, si alguien me dijera, ¿cuál es la solución?, lo primero que haría es dar respuestas negativas. La solución no es meramente técnica, meramente económica, no es meramente política; la solución está en el pecho de cada cual, en el corazón de cada cual. El error de las izquierdas y de las derechas es confiar en una solución, bien solamente política (las izquierdas), o sólo técnicamente económica (las derechas): que el mercado, por sí mismo, acabará reconstruyéndose… El mercado, por sí mismo, no hace sino reproducir en abstracto la propia laminación de la vida económica. Para eso está el estado, para intervenir. El estado, es decir, esa estructura que no tiene otra función más que la de intervención sobre una sociedad meramente económica, laminadas ya o disueltas las referencias comunitarias, no tiene en sí mismo tampoco la solución. Sin duda yo diría: frente al mercado, el estado. Pero frente al estado, la comunidad. Entonces el problema es que la comunidad no la va a crear nunca el estado, ni la van a crear nunca las relaciones económicas. Y entonces, ¿qué tenemos a nuestra disposición para reparar la vida comunitaria? Pues la solución es muy sencilla, es adoptar una actitud ante la vida tan humilde que consista básicamente en el agradecimiento. Es decir, allí donde halla que el primer movimiento del corazón no sea el agradecimiento, es imposible la instalación de la vida comunitaria. Y por tanto, agradecer es dar las gracias a algo que uno entiende que le han regalado gratuitamente. Allí donde no hay sentido del agradecimiento es imposible la vida comunitaria. Y la vida comunitaria es precisamente compañía espiritual. Y la compañía espiritual, no es algo a lo que tengamos derecho. La compañía espiritual es algo que nos han regalado y que nosotros regalamos. Y por tanto, mientras no seamos capaces de asumir la idea de agradecimiento, no se crearán los pivotes sobre los cuales pueda haber vida comunitaria en función de la cual se podrá empezar a organizar un estado que sea capaz de controlar la situación económica. Y mientras esto no ocurra, no hay soluciones técnico-políticas, no hay soluciones técnico-económicas. La cuestión es cuándo esto podrá ocurrir.”

EL ETERNO DILEMA

Dudar entre madre y perro es completamente lógico y natural.

Una madre, símbolo de la máxima capacidad de entrega y amor que puede alcanzar un ser humano, puede, en su libre arbitrio, tomar la decisión de eliminar la vida que crece en su vientre.

Un perro, sin embargo, representa la entrega y el amor sin límites. Precisamente porque el perro, como animal, carece de la capacidad de juzgarnos. Nos amará seamos como seamos, hagamos lo que hagamos. Bastará con darle de comer y sacarlo a ensuciar el barrio varias veces al día para que nos profese un cariño sin fisuras.

Sólo una madre puede hacernos dudar y convencernos de que aceptemos relacionarnos con esa cosa tan nefasta y destructiva: el ser humano. Sólo eso nos puede separar de lo que realmente queremos hacer: vivir rodeados de perros que nos lamen y nos quieren a pesar de todas nuestras imperfecciones, a pesar de todos nuestros pecados, a pesar del patético ejemplo de seres humanos que nosotros mismos podemos llegar a ser.

Occidente se vacía de niños y se llena de perros. Millones de perros. Pablo Iglesias pide en el debate electoral el descenso del IVA en productos veterinarios. Aun siendo él mismo padre, sabe que ese IVA preocupa a más gente que el IVA de los pañales.

Sustituimos familias por jaurías caseras. Sustituimos madres por perros. Las familias son incómodas, repletas de individuos que limitan nuestros deseos, nuestro tiempo libre. Nos exigen sacrificios. De los de verdad, de los que apenas te dejan tiempo para exponer tu vida en Facebook.

Un perro nos acompaña y nunca nos traiciona.

Nunca nos traiciona. He ahí la clave de todo.

El pavor a la posibilidad del inmenso dolor que puede provocar la traición de un ser querido. Nada puede hacer más daño que un Judas.

Nada puede hacer más daño que un ser humano.

Elijamos, pues, a los perros.

Elige perro. Vota PACMA.

ZIZEK vs. PETERSON

Aprovecho la pausa en el estudio para comer y preparar el puré de ternera de Ana Ofelia.

Y aprovecho ambas cosas para escuchar y ver (de reojo) el debate de ayer en Toronto entre Jordan Peterson y Slavoj Zizek.

Aún tengo que terminar de verlo, pero ya he visto lo suficiente como para saber que vale la pena su difusión.

Espero que, más adelante, aparezcan vídeos en YouTube con subtítulos en español; cuando tal cosa ocurra, actualizaré esta entrada.

Por ahora, aquí dejo el vídeo que he encontrado.

P.D.: vídeo nuevo, con subtítulos en español.

EL SOSIEGO ACANTILADO ES UN BLOG CRISTIANO

¿Echo de menos la Iglesia Católica?

No lo sé.

Tampoco creo que se pueda decir que me he despreocupado completamente. Sigo con bastante atención las noticias más relevantes del mundo católico, sobre todo a través del blog argentino The Wanderer.

Hoy, en cuanto he podido, he leído el texto que el Papa Emérito, mi admirado Benedicto XVI, tenía intención de publicar en un periódico alemán, y que, a estas horas, ya ha sido filtrado a las cuatro esquinas del universo mundo.

Creo que sigue valiendo lo que escribí en agosto de 2016, mientras solidificaba el fracaso de mi matrimonio. Y sí, siempre ha quedado a la vista la cruz de alguna iglesia.

¿Sigue sin haber propósito de enmienda? Desde luego, sigue sin haber propósito de enmienda de aquel matrimonio. Pero también hay dolor por la responsabilidad que tengo en aquel fracaso. Dolor y culpa por la inmadurez demostrada en mi práctica del sacramento. No estaba suficientemente preparado. Y me arrepiento de muchas decisiones tomadas.

Pero, aunque había inmadurez, mi voto fue sincero. Y la única salida católica honesta y verdadera hubiera sido permanecer fiel a dicho voto. Cosa que, conscientemente, decidí no hacer.

Ser católico, como muchos de ustedes saben, es bastante complicado.

¿Se ha ido el cristianismo de mi vida? No. Jamás. De hecho, creo que hubiese sido imposible atravesar estos tres últimos años de existencia sin el referente trascendental cristiano. Sin la Cruz.

Y ser padre creo que ha supuesto una profundización radical en mi conocimiento del cristianismo. Y de mí mismo.

No sé medir si era mejor persona durante mi período católico o lo soy ahora. Tampoco tengo muy claro que tenga demasiado sentido ponerse a echar cuentas al respecto. Supongo que tuve buenos momentos entonces y supongo que los sigo teniendo ahora.

Pero abandonar el catolicismo me ha permitido dejar de ser un fariseo. Lo cual está muy bien. Siento que haya tenido que ser por el lado débil, pero mis propias decisiones (malas decisiones), me pusieron en situación de obligarme a una serie de actos que, sin duda alguna, superaban mi fe y mis fuerzas. Podría haber dejado de ser un fariseo cargando sobre mis espaldas una cruz más pesada; pero no he sido yo agraciado con tal grado de fe. Y mi mera voluntad sólo habría producido desastres más perniciosos aún de los que ya estaba produciendo.

¿Echo de menos comulgar? No lo sé. A veces creo que sí. Me imagino una vieja iglesia, oscura, el sacerdote oficiando solo, ensimismado en el rito, sin prestar atención a otra cosa que no sea la mesa sacrificial del altar. Hay tal silencio que puedo escuchar el roce de las telas que visten al sacerdote cuando hace la señal de la cruz repetidas veces sobre la hostia. Nadie nos ve. Solos en la oscura iglesia, Dios, el sacerdote y yo. Inclino la cabeza, abro la boca y Dios reposa en mi lengua. El Dios que se entrega. El Dios que muere por mí. El Dios al que tengo que imitar. El Dios al que tengo que encarnar. Y morir, así, por Él y para otros.

Intento, desde mis múltiples limitaciones y debilidades, ser, para mi compañera y para mi hija, un buen esposo y un buen padre. Mi fe, cada vez más firme, es que, para ello, no tengo mejor camino que la Cruz.

Morir, cada día un poquito más, cada día un poquito mejor, por y para ellas.

Y que Dios me perdone si me equivoco.

PANTALLAZOS CASUALES

Recién tomado de la edición digital de El País.

Problemas

y soluciones.

FILOSOFÍA PAY-PER-VIEW

Tres mil personas asistirán el próximo 19 de abril al Sony Centre de Toronto para ver en directo el debate entre Jordan Peterson y Slavoj Zizek. El precio de las entradas va desde los 166 a los 420 dólares.

Ayer, en su canal de YouTube, el profesor Peterson anunció la posibilidad de ver el debate en directo a través de internet, mediante el sistema de pago por visión.

Debate filosófico masivo pay-per-view.

Realmente, es algo extraordinario lo que está sucediendo con el fenómeno Jordan Peterson. Y no es extraordinario sólo como fenómeno de masas. Jordan Peterson no es una súper-estrella de la filosofía pop, carente de auténtico peso como filósofo. Desde mi humilde punto de vista, el pensamiento que soporta al personaje es de altísima calidad.

La importancia que da a la reflexión teológica, al estudio de las grandes obras de la literatura universal, al análisis de los mitos y del propio concepto de mito como portador de verdades cruciales… Son todas cuestiones con las que los lectores y el autor de este blog no pueden estar más de acuerdo.

A ello se une el hecho de que Jordan Peterson piensa como si en ello le fuera la vida. Pues claro, ¿es que acaso se puede pensar de otra manera? ¿Es que hay algo más importante que buscar la Verdad y vivir de acuerdo a ella? Pero no es eso a lo que estábamos acostumbrados, salvo contadísimas excepciones.

Y yo creo que ése es el tipo de espectáculo que buscan esos millones de personas que ven sus vídeos en YouTube y escuchan sus podcasts.

Hay una pulsión romántica en mí que anhela desconfiar. Pero no encuentro argumentos para decir que está mal que millones de personas vean a través de internet buenas clases de teología y buenos debates filosóficos; o que está mal que miles de personas se gasten una buena cantidad de dinero para ver en directo una discusión sobre marxismo y capitalismo.

No me parece mal, no; me parece increíble.

Estamos en la época de la historia de la humanidad que ha hecho posible el acceso gratuito a la más alta cultura a un mayor número de personas, a través de un puñado de nuevas herramientas tecnológicas. El problema estriba en que preferimos ver porno a ver óperas.

Los lectores y el autor de este blog comparten la idea de que Occidente está en decadencia. Que el malestar espiritual de los ciudadanos occidentales está alcanzando cotas apocalípticas.

Bueno, pues parece ser que hay un montón de esos occidentales decadentes que están intentando hacer algo para que sus vidas sean, espiritualmente hablando, menos miserables; que están dirigiendo su atención hacia esos lugares que nosotros tanto amamos y que caracterizan a nuestra civilización: la filosofía, la ciencia, la literatura, Dios…

A mí, ser testigo de este sorprendente fenómeno, me llena de esperanza. Quiera Dios que no tarde en filtrarse desde el mundo anglosajón al mundo hispano.

Quod Vidimus

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The Wanderer

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En Compostela

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De libros, padres e hijos

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A Día de Hoy

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Blog de Literatura. Grandes encuentros

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Peripecias de un aprendiz de campesino