CONCILIO

por El Responsable

Marie, Abadesa y Señora de Rocamadour, a las iglesias:

Hermanos en la fe, pidiendo la intercesión de Nuestra Señora Santa María Virgen del Monte Carmelo, rogando por la protección de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Lisieux, Santa Teresa Benedicta de la Cruz y San Juan Benedicto de Rocamadour, me dirijo a vosotros en esta grave hora, con la más honda preocupación.

Creo que somos todos conscientes de que el mundo que hasta ahora habíamos conocido, está cambiando. Aunque los retos que los fieles de Cristo tuvieron que soportar tras la Caída fueron de tal calibre que sólo se puede explicar su superación gracias a la ayuda divina y de todos los santos, lo cierto es que la situación en la que quedó el mundo hizo factible el resurgimiento de formas de vida que el estado de cosas anterior había hecho imposible.

La creación de las Casas, o la propia vida en poblaciones de un tamaño drásticamente menor, permitieron de nuevo la existencia de comunidades organizadas en base a nuestra fe. Lo cual fue bueno, no sólo para nosotros, sino también para el mundo, el cual ayudamos a reconstruir. Coepitque Noe agricola plantare vineam.

Pero el mundo ha vuelto a crecer en la misma dirección que lo había hecho antes de la Caída. Y las comunidades de fieles, ahora como entonces, vuelven a estar en serio peligro.

Si nos atenemos a lo que la Historia nos enseña, nada podemos esperar del desarrollo de estos acontecimientos, que amenazan con volver a repetir lo que ya todos conocemos, quién sabe si esta vez de forma definitiva.

Así las cosas, son muchas las dudas que se nos plantean a todos los fieles sobre qué actitud hemos de tomar ante las nuevas circunstancias: si es necesario cambiar algo en nuestras comunidades para intentar superar el nuevo desafío, si es nuestra obligación enfrentarnos con todas las armas a nuestra disposición a este enemigo, o simplemente intentar sobrevivir en los huecos que nos vaya dejando el desarrollo de la Historia.

Es por ello que, en base a la autoridad que me otorga mi condición de Abadesa y Señora de Rocamadour, convoco a Concilio Católico a todas las comunidades y congregaciones de fieles; y con tal objeto, les exhorto a que envíen sus representantes a las Santas Ruinas, para iniciar las sesiones el próximo Lunes de Pascua.

Que sea todo para mayor gloria de Dios.

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