ESTE MUNDO ES LO BASTANTE GRANDE

por El Responsable

“Mi tío Toby era un hombre de gran paciencia para los insultos;–no por falta de valor–(ya les dije a ustedes en el capítulo quinto de este segundo tomo ‘que era un hombre de gran valor’;–y añadiré aquí que cuando se suscitaban situaciones que lo requerían,–no he conocido a ningún otro hombre bajo cuyo brazo hubiera preferido buscar amparo; y la causa de su paciencia tampoco era la insensibilidad o el embotamiento de sus facultades mentales:–pues él sintió aquel insulto de mi padre tan vivamente como el que más),–sino porque su naturaleza era plácida, pacífica,–no había en ella ningún elemento discordante,–todo estaba combinado en su interior para hacer de él un hombre bondadoso; mi tío Toby apenas si tenía corazón para tomar represalias sobre una mosca.

— –Vete,– le dijo un día durante la cena a una, gigantesca, que se había pasado toda la velada zumbándole alrededor de la nariz y atormentándole despiadadamente–y a la que, tras infinitos intentos, había logrado atrapar finalmente mientras revoloteaba en torno a él;–no te haré daño, le dijo mi tío Toby mientras se levantaba de la silla y atravesaba la habitación con la mosca en la mano;—no te tocaré un solo pelo;–vete, le dijo; y mientras lo hacía levantó el bastidor de la ventana y abrió la mano para dejarla escapar;–vete, pobre diablo, lárgate, ¿por qué habría de hacerte daño?–Sin duda este mundo es lo bastante grande para que quepamos los dos en él.

Yo sólo tenía diez años cuando sucedió esto; pero si lo que pasó fue que a esa edad piadosa el acto mismo estaba más en consonancia con mis nervios, que al instante hicieron vibrar mi esqueleto con una sensación placentera;–o hasta qué punto fueron el ademán y la expresión de mi tío los que me conmovieron;–o en qué grado, o por qué magia oculta,–un tono de voz y una armonía de movimientos imbuidos de misericordia pudieron abrirse paso hasta mi corazón, todo eso es algo que yo no sé;–lo que sí sé es que la lección de buena voluntad universal dada y grabada en mi ánimo aquel día por mi tío Toby nunca, desde entonces, se ha borrado de mi mente. Y aunque no es mi intención menospreciar lo que el estudio en la universidad de las Literae humaniores ha hecho por mí en este aspecto, ni tampoco minimizar las ayudas que obtuve gracias a la costosa educación que se me dio tanto en casa como fuera de ella con posterioridad,–a veces pienso, sin embargo, que la mitad de mi filantropía se la debo única y exclusivamente a aquella impresión accidental.”

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne; Alfaguara, 2017; pgs. 97-98.

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