LA MANADA DE GREY

por El Responsable

…hablo de las lectoras, de mediana edad, que habían empobrecido su sexualidad y que gracias a esta propuesta de relación sadomasoquista de baja intensidad se han permitido fantasear con un hombre que está desapareciendo, que es el hombre que tiene poder sexual…

El hombre con poder sexual. Desaparece.

Y las mujeres lo echan de menos.

Este curioso análisis del psicólogo clínico, sexólogo y terapeuta de pareja Antonio Bolinches lo he podido leer en este artículo del pasado febrero, publicado aprovechando el estreno de una nueva película basada en los libros de la saga erótica 50 sombras de Grey, éxito editorial sin precedentes (incluyendo el récord histórico mundial de descargas en su versión como libro electrónico), sobre todo entre mujeres.

En esta semana de manadas, uno ya no sabe qué manada le produce más asco.

Yo reconozco mi perplejidad. La bipolaridad de nuestro siglo resulta un fenómeno misterioso en sí mismo. Un nivel de desquiciamiento tal explica, de suyo, los crecientes datos de consumo de antidepresivos.

Un compañero de trabajo me contó una anécdota esta semana. Un marroquí había violado a una mujer y por tal hecho había sido detenido y juzgado. Y finalmente sentenciado a sus correspondientes años de cárcel.

El tipo se fue al trullo convencido de que no había hecho nada malo -me dijo mi compañero.

Desde sus parámetros culturales, el marroquí consideraba que al haber aceptado irse con él a la orilla de un lago cercano, la mujer tenía que someterse a sus deseos, ya evidentes por el mero hecho de irse los dos a un lugar apartado. Así que, posteriormente, ella no tenía ningún derecho a negarse a tener relaciones con él.

Mi compañero me contó que el juez, que provenía de la jurisdicción militar, estuvo a punto de perder los nervios con el tipo durante el juicio.

Reacciones parecidas tuvieron los miembros de la manada durante el suyo, incapaces también de entender que hubiesen hecho algo malo. Desde sus parámetros culturales, esa muchacha realmente estaba deseando ser follada por 5 hombres de tan gran poder sexual; algo que, según se dice, está desapareciendo de nuestra sociedad, con gran pena de las mujeres.

Algún mínimo remordimiento debió de sentir al menos uno de ellos, el que robó el móvil. O quizá fuera el acto culminante de sometimiento. De poder sexual. De sadismo.

Y así vamos. Las mujeres de nuestra civilización moribunda deseando que el poder sexual las someta, las mujeres de nuestra civilización moribunda en shock cuando el poder sexual las somete.

Detalle de ‘El sueño de la mujer del pescador’, de Katsushika Hokusai (1814)

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