AMOR PAGANO

por El Responsable

Huye de los dioses, pequeño mortal.
No te vayan a amar.

La diosa de las vírgenes quiso salvar al hijo sin padre
y menospreciando el poder de sus otros hermanos
se sorprendió sintiendo el deseo de su templo violar.

Tanto deseaba la salvación del hijo sin padre
que escupió mil veces en la misma cara de la primera divinidad.

Huye de los dioses, hija mía.
No te vayan a amar.

La diosa de las vírgenes dijo al hijo sin padre que sólo con ella tenía sentido el infierno arriesgar.

El hijo sin padre abandonó la corte celestial,
donde diez mil almas cantan alabanzas a la dulce diosa de las vírgenes,
y regresó a su mundo mortal.

Un cuervo gris habló desde el cielo al hijo sin padre.
Olvida, hijo sin padre, tu amor paternal. Para los dioses sólo fruta podrida tu rama ha de dar. Se te prohíbe sonreír entre dioses.

Sea, respondió el hijo sin padre. Entre dioses no estaré más.
No más amores paganos.

No te acerques a los dioses, hija mía.
Quizá te quieran salvar.

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