LOS TRES MAGOS Y EL BUEY Y EL ASNO

por El Responsable

“-¡Ay, es tan difícil ser católico!

-¿Cambia algo que lo seas o no?

-Claro, lo cambia todo.

-Pues no puedo decir que lo hubiese notado. ¿Luchas contra las tentaciones? No pareces mucho más virtuoso que yo.

-Soy mucho, mucho peor que tú -dijo Sebastian, indignado.

-Pues entonces…

-¿Quién fue el que rezaba diciendo: Oh Dios, haz que sea bueno, pero todavía no?

-No lo sé. No me extrañaría que hubieras sido tú.

-Pues sí que lo digo, y todos los días. Pero no es eso. -Y volvió a su lectura del News of the world.

-Otro jefe de boyscouts que ha tenido un desliz -comentó.

-Supongo que intentan hacerte creer un montón de tonterías.

-¿Tonterías? Ojalá lo fueran. A veces me parecen cosas terriblemente sensatas.

-Pero, mi querido Sebastian, no es posible que te tomes todo eso en serio.

-¿No lo es?

-Me refiero a eso de la Navidad, de la estrella, de los tres magos y el buey y el asno.

-¡Oh, sí! En eso sí creo. Es una idea encantadora.

-Pero no puedes creer algo sólo porque sea encantador.

-Pues yo lo hago. Es mi manera de creer.

-¿Y crees en las oraciones? ¿Crees que puedes arrodillarte delante de una estatua, decir unas cuantas palabras, ni siquiera en voz alta, simplemente en tu cabeza, y cambiar así el tiempo? ¿O que algunos santos tienen más influencia que otros, y debes recurrir al indicado si quieres que te ayude con un problema determinado?

-Oh, sí. ¿No te acuerdas del trimestre pasado cuando me llevé a Aloysius y no sabía dónde lo había dejado? Recé como un loco a san Antonio de Padua aquella mañana y enseguida, después de comer, apareció el señor Nichols en Canterbury Gate con Aloysius en brazos, diciéndome que lo había dejado en su taxi.

-Bien, si puedes creer todo eso y no quieres ser bueno, ¿qué dificultades te plantea tu religión?

-Si no las ves, no las ves; eso es todo.

-Dímelo.

-Oh, no seas tan pesado, Charles. Quiero leer esto sobre una mujer de Hull que ha empleado cierto instrumento…

-Tú has iniciado el tema. Empezaba a interesarme.

-No hablaré de ello nunca más… A la hora de condenarla a seis meses se tomaron en consideración treinta y ocho casos anteriores…”

Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh; Tusquets, 2010; pgs.107-108.

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