LANZAROTE ENFURECIDO

por El Responsable

Retorna Lanzarote enfurecido
con barba de ermitaño
y ropaje pordiosero
aniquilando enemigos con su espada
tratando de ahogar en sangre ajena
el feo rostro de su acto cometido.

Vuelve rabioso Lanzarote
traidor de su Señor
mancilla de su Reina
cabalgando un resentimiento desbocado.

Pues no puede olvidar Lanzarote
el día que rogó al Cielo
por dragones ante los que mostrar su valía
batallas campales para su arrojo
mil torneos para su gallardía.

Mas cayó el del Lago donde cae el más plebeyo
arrastrando desde su alta caballería
con estruendo de brillante armadura
todo lo más sagrado.

Más furiosa es su furia
si cabe
porque él mismo reconoce en ella
un último arrebato de soberbia.

Quiere acallar
en el desquiciado griterío de la masacre
el ruido ensordecedor de la culpa.

Para acabar entendiendo
agotado entre cadáveres
que no sana su llaga
multiplicándose en heridas.

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