MIRANDO AL MAR

por El Responsable

No soy mucho de bizcochos, pero los del Petit me parecen riquísimos. Son caseros, y Jose, siguiendo la tradición ponferradina, te pone un trozo con cada café que pides.

El Petit Café Bar ayuda mucho a que me sienta como en casa. Me gusta subir a la planta superior y ponerme a escribir, como hago en estos precisos momentos.

También me agrada el tipo de música que se escucha, bastante variada. Hace un rato sonaba un popurrí de canciones típicas de la España de los sesenta. En determinado momento, he escuchado a Jorge Sepúlveda empezar a cantar bajo el palio de la luz crepuscular

Me ha temblado el alma, como siempre que escucho esta canción.

Ya os he hablado de mi abuelo paterno, el redero José Bastida. Os he hablado también de las largas temporadas que pasaba embarcado. No era raro que le tocase estar en medio del océano cuando su mujer, mi abuela Pacucha, estaba de cumpleaños. Así que se ponía en contacto con una cadena de radio española, para que a determinada hora del día del cumpleaños de mi abuela sonase para ella Mirando al mar.

Hace unos años, con ayuda de la Vane, grabamos una felicitación para mi abuela en la que fingíamos que habíamos llamado a una radio pidiendo la canción por su cumpleaños. Después le reproduje el falso programa en casa, como si fuera en directo. Es uno de los recuerdos más felices que me han quedado de ella.

Mi abuela Pacucha, una de esas viudas de vivos capaz de mantener la risa aunque la vida se empeñase en tragedias constantes.

Lo que antes era reciedumbre cotidiana, se ha convertido en ideal casi inalcanzable de aguante existencial. Que cada cual saque sus propias conclusiones de por qué ha ocurrido tal cosa.

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