BUON UOMO

por El Responsable

Estaba llevando bastante bien mi declaración de no aptitud.

La decepción era amortiguada por la posibilidad que ya contemplaba cercana de reencontrarme con los míos. Así que dedicaba el tiempo de espera a tratar de animar a los que no lo estaban llevando tan bien; en la medida de lo posible, porque había gente que, al no haber pasado el corte, se quedaba literalmente atrapada en un país extraño, sin apenas dinero, a mucha distancia de sus lugares de origen. Ver aquello convertía mi propia situación en algo nimio, lo que me ayudaba a mantener la calma.

Hasta que entramos en el autobús que nos iba a llevar de Aubagne a la estación de Saint Charles de Marsella. Decidí sentarme junto al joven camarada italiano. Él tenía cara de estar muy decepcionado, a pesar de que sólo había recibido un no apto temporal; en 6 meses podrá volver a intentar ser legionario. Una medida típica para fortalecer la vocación militar de algunos jóvenes que la Comisión aún ve demasiado verdes. El italiano sólo tiene 21 años; como Baptiste, el medio melé sudafricano de Ciudad del Cabo, al que expliqué un día, mientras lavábamos platos, por qué los marineros gallegos llamaban Capetón a su ciudad. También él podrá volver dentro de medio año. Trato de animar a ambos diciéndoles que no tardando mucho formarán parte de la Legión Extranjera.

Pero el italiano sigue tristón, mirando a través de la ventana los edificios de la base de Aubagne. Aprendió algo de español en el instituto y habla conmigo en una mezcla diglósica de idiomas:

-Mi dispiace… Tanto buon uomo que va para casa…

Lo dice señalando con un gesto a los que llenamos el autobús y vuelve a fijar la mirada a través de la ventana, quizá para esconder su emoción.

Estaba llevando bastante bien mi declaración de no aptitud, hasta que el joven italiano dijo aquello. Tuve que hacer de tripas corazón para no echarme a llorar como un niño, en medio de aquel autobús repleto de rechazados aspirantes a legionarios, venidos desde las cuatro esquinas del planeta.

En tan poco tiempo, ya se nos había metido el bicho dentro.

Chaque légionnaire est ton frère d’arme…

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