ALLONS VOIR UN COUCHER DE SOLEIL…

por El Responsable

Andaba yo ensimismado en la lectura de una revista de la Legión Extranjera, cuando Thibaut, el joven de 21 años de Toulouse, me sacó repentinamente de mi recogimiento:

-Espagne! -voceó a mi izquierda.

-What?… -contesté yo, sobresaltado.

-The sunset -respondió Denman a mi derecha.

El neoyorquino de padres brasileños tenía la mirada fija en el horizonte. Iba a ser nuestra última noche en Malmousque. Ambos conocían ya mi amor por las puestas de sol. Las hermosas puestas de sol de Marsella, de las que gozábamos cada día durante la cena.

Nos quedamos los tres hipnotizados por la belleza del círculo rojo que se ocultaba sosegadamente tras el Frioul.

Ese rojo que ellos portan ahora en la manga y para el que yo no he sido encontrado apto.

Por todos ellos, para los que siguen soñando con un Noël à Castel, o los que, como yo, han tenido que partir civil, fueron dirigidas mis oraciones la mañana de ayer en la basílica de Notre Dame de la Garde.

Que Deus lles teña no seu colo, camarades.

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