EMPEZÓ CON DOCE Y QUIZÁ TERMINE CON DOCE

por El Responsable

“Es seguro que santa Catalina se sintió muchas veces descorazonada cuando sus esfuerzos mediante la oración y los intentos de persuasión no produjeron resultados palpables en los casos particulares concretos y frente a determinadas personas particulares, hombres o mujeres. Pero siempre estuvo segura de que ella se entregó hasta el fin de su vida corporal a una lucha de cuyo resultado final no dudaba, igual que sabía que en el campo de batalla que es la tierra no vería grandes triunfos. Pero es que, en realidad, Nuestro Señor tampoco nos prometió jamás nada sobre las victorias del Cristianismo en la tierra; al contrario, deben hacernos reflexionar un poco sus propias palabras: Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará todavía fe en la tierra? Él no dijo la respuesta.

Deben mostrarse un poco cautos los que hablan de la bancarrota del Cristianismo en nuestro tiempo. Nosotros no hemos recibido jamás ninguna promesa de un mundo donde todos los hombres y mujeres acepten voluntariamente la doctrina como su norma de vida. Esto ni siquiera lo han hecho en épocas en que muy pocos eran los que dudaban que Él era señor de cielo y tierra. Sin embargo, intentaron evitarlo o se negaron voluntariamente a oírlo. Porque todos los hombres nacen separadamente y tienen que salvarse separadamente.”

Santa Catalina de Siena, de Sigrid Undset; Encuentro, 2009; pgs. 296-297.

Cabeza de Santa Catalina, guardada en la iglesia de Santo Domingo de Siena

Cabeza de Santa Catalina, guardada en la iglesia de Santo Domingo de Siena