CAMARADA LECTOR

por El Responsable

Aprovecho mi último día libre en una buena temporada para vagabundear por Madrid durante la sobremesa. Cerrada por vacaciones la cafetería a la que pretendía llegar, alargo el vagabundeo hasta dejarme caer por Martín de los Heros. Le echo un vistazo a los carteles de novedades cinematográficas, me ayudo del google telefónico para tomar una decisión y opto por ver la última película de Zhang Yimou.

Salgo del cine con la sempiterna sensación de que pertenezco a una generación de carácter extremadamente débil.

Pero, a continuación, pienso que quizá haya elementos en el mundo occidental contemporáneo que tengan más potencia para derrotar a las personas que los métodos espectacularmente fríos de cualquier totalitarismo; que la libertad ególatra de los individuos que componen las democracias de mercado pletórico, que su ideal de éxito vital meramente económico, acaban destruyendo más familias que la represión salvaje de una dictadura.

Cuando la condena de mi bisabuelo fue finalmente cumplida, lo que él hizo fue volver a casa, como el protagonista de la película. Pois un día apareceu polo camiño… me dijo mi bisabuela, muy anciana ya, cuando le pregunté por la escena con la que terminó aquella larga ausencia durante -y muchos años después de- la Guerra Civil.

Había hogares a los que volver, por muy destruido y derrotado que uno estuviera.

Pero en esta extraña sociedad libre que nos hemos dado, los hogares se diluyen por presiones aparentemente mínimas. Si uno se empeña en ser ciego a los auténticos enemigos reinantes, no hay familia que aguante en pie.

Y continúa así el formidable espectáculo de supernovas familiares, arrojando al vacío social millones de nuevas partículas elementales.

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