EL ALMENDRO

por El Responsable

El almendro no floreció aquel año.

El hombre lo miraba sin entender. Los mirlos no dejaron de rebuscar entre la hojarasca.

La mujer dijo: Quizá quiera otra cosa. Él no respondió; sabía que el pastel de almendras siempre sería el postre favorito de su padre. Ella se acercó al tronco y giró a su alrededor, acariciándolo. ¿Se ha muerto?, preguntó.

El hombre no respondió. Una mosca cruzaba su mejilla, sin que él pareciera darse cuenta.

Al marcharse las cigüeñas, la mirada del hombre se perdió en el mar. La mujer, de noche, soñaba con la montaña.

Cuando el almendro volvió a florecer, sólo los mirlos seguían allí.

1981743_10202267291258576_1613331206_n

Anuncios