CUANDO YA NO HAY

por El Responsable

A principios de 1816, mientras escribía Persuasión, Jane Austen empezó a notar los primeros síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida a mediados de 1817 -a la temprana edad de cuarenta y un años-.

Para verano de 1816, tenía terminado el primer borrador; pero justo cuando el declive físico era ya evidente, la autora modificó los capítulos finales de la novela.

Entre los cambios introducidos cabe contar la inclusión del siguiente párrafo:

-¡Oh! -exclamó Anne, con ímpetu-. Espero ser justa con todo lo que usted siente y con todos los que son como usted. Líbreme Dios de menospreciar el afecto y los sentimientos de fidelidad de mis semejantes. Merecería el mayor desprecio si me atreviera a decir que el afecto y la constancia verdaderos son sólo patrimonio de las mujeres. No, les creo capaces de todo lo grande y todo lo bueno en sus matrimonios, de encarar empresas importantes y dificultades domésticas siempre que, si se me permite la expresión, tengan un objeto. En otras palabras, mientras la mujer que amen viva, y viva por ustedes. El único atributo que reivindico para nuestro sexo (no es nada envidiable; no tiene por qué codiciarlo) es que amamos por más tiempo, cuando ya no hay ni existencia ni esperanza.

Cátedra, 2009; pg. 297.

Lyme Regis

Advertisements