ABRENTE

por El Responsable

Contemplo admirado el parto incandescente de la tierra.

Hace tiempo que quería irme de la ciudad, de sus regularidades artificiales y sus luces programadas. No me he ido de la ciudad; pero en el rebote casual de los acontecimientos, he acabado en la misma frontera de la cosmópolis.

Y aquí me he encontrado, nuevamente, con un sol que nace cada mañana.

El limonero, asomado a la brisa de la aurora, se deja matizar por los primeros rayos de luz. Creo que es feliz, si es que puede ser feliz un árbol. Veo el milagro del mundo, que es exactamente lo que ahora mismo necesito ver.

Que hay algo más allá de la Babel humana.

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