PARA MI COMPAÑERA, LA SIN PAR LIBRERA VANESA

por El Responsable

“Era incomparablemente bello, aquel De profundis así cantado. Le retorció los nervios a Durtal aquella sublime súplica acabada en sollozos en el momento en que el alma iba a traspasar las fronteras humanas, sobresaltándole el corazón. Luego quiso abstraerse, deteniéndose sobre todo en el sentido de la triste queja con la que el ser caído, lamentablemente, implora, gimiendo, a su Dios. Y le volvían aquellos gritos de la tercera estrofa, esos con los que suplicando, desesperado, desde lo hondo del abismo, a su Salvador, el hombre, sintiéndose escuchado, vacila, avergonzado, sin saber qué decir. Las excusas preparadas le parecen vanas, los argumentos ajustados le parecen anodinos y entonces balbucea: si tienes en cuenta las iniquidades, Señor, Señor, ¿quién hallará gracia?

En camino, de Joris-Karl Huysmans; Homo Legens, 2006; pgs. 7-8.