RENDICIÓN INCONDICIONAL

por El Responsable

“-…Hubo un tiempo en que yo pensaba que todo lo que necesitaba para ser feliz era irme. Así lo creía nuestro pueblo. Debían huir del mal. Algunos esperaban encontrar un hogar en Palestina. La mayoría se contenta con quedarse en Italia… con tan solo cruzar el mar, como si fuera el Mar Rojo… ¿Hay algún sitio libre del mal? Es demasiado simple decir que solo los nazis querían la guerra. También los comunistas la querían. Era el único modo de que llegaran al poder. Gran parte de mi gente la deseaba igualmente, para vengarse de los alemanes y apresurar la creación de un estado judío. Me parece que había por todas partes como un deseo de guerra, un deseo de morir. Incluso los hombres buenos pensaban que su honor privado se satisfaría por medio de la guerra, que podrían afirmar su virilidad matando y haciéndose matar. Aceptarían las asperezas en compensación por haber sido egoístas y perezosos. El peligro justificaba el privilegio. Conocí a algunos italianos, quizá no muchos, que se sentían así. ¿No los había en Inglaterra?

-Que Dios me perdone -dijo Guy-. Yo fui uno de ésos.

Guy había llegado al final de la cruzada a la que se había consagrado junto a la tumba de Sir Roger. Su vida como alabardero había terminado.”

Rendición incondicional, de Evelyn Waugh; Cátedra, 2011; pgs. 407-408.

'El viento del oeste', de Winslow Homer (1891)

‘El viento del oeste’, de Winslow Homer (1891)

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