MUJER CON AGUAMANIL

por El Responsable

“Johannes Vermeer pintó cuadros absolutamente maravillosos; pero hay pocos hitos en la historia de la pintura como ese lienzo llamado Mujer con aguamanil: ¿qué alegre secreto esconde esa mirada perdida durante el quehacer cotidiano? Esa extraña luz que transforma el tiempo en una sustancia lechosa, casi táctil; que blanquea todas las paredes, en una explicación orgullosamente sencilla del eterno retorno. ¿En qué lugar de la memoria quedó atrapada la consciencia de esa holandesa? Abriendo la ventana; pero ese acto abrió alguna otra cosa, cobijada en la metáfora de la hoja de vidrio. Alguien podría decir que la mujer mira hacia la calle, desde la ventana recién abierta. Creo que no: la mirada de la mujer saltó en el tiempo y apareció en otro lugar, de lindo recuerdo. Mientras la mano de la ventana la ha sacado del acontecer cotidiano, la mano de la jarra la sujeta a la realidad a la que tendrá que regresar. De todos modos, no hay resentimiento en esa mano anudada al presente; no es un viaje áspero, abrupto, que deshace la percepción del continuo de la existencia: es una pérdida sosegada de la actualidad, que soporta sin inquietudes la multiplicidad temporal del humano vivir. ¡Qué bello cuadro! Voy a ir en las listas electorales de algún pueblo perdido en las montañas de Lugo…”

Escrito en mi diario el 16 de abril de 2003 (traducido del gallego original).

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