HARROGATE

por El Responsable

“Menuda colección, dijo el doctor.
Hay cuarenta y dos.
Sí. Ninguno con rabia. Sentíamos curiosidad. No hemos visto que presenten marcas de ninguna clase.
Harrogate sonrió complacido.
Yo me figuraba que quizá creerían que los habían matado a tiros. Puesto que había tantos, quiero decir.
Sí. Hemos examinado uno.
Ajá.
Estricnina.
La cara de Harrogate hizo un gracioso tic.
¿Qué?, dijo.
¿Cómo lo hizo?
¿Yo, el qué?
¿Cómo lo hizo? Envenenar a cuarenta y dos murciélagos. Únicamente se alimentan en vuelo.
Y a mí qué me cuenta. Estaban muertos. Oiga, les traje uno antes y nadie me dio instrucciones de nada. No se me dijo que hubiera un límite sobre la cantidad.
Señor Harrogate, el ayuntamiento ofrece una recompensa por todo murciélago muerto encontrado en las calles de la ciudad. La situación podría devenir crítica debido a la rabia. Ese es el propósito de la recompensa. No hemos autorizado la matanza de murciélagos al por mayor.
¿Me darán el dinero o no?
No.
Mierda.
Lo siento.
Ya.
Quisiera saber cómo hizo para envenenarlos.
Harrogate se sorbió un diente negro.
¿Qué me dará?, dijo.
El doctor se incorporó en su silla y le estudió detenidamente una vez más.
Bien, dijo, viéndolas venir, ¿cuánto quiere?
Dos dólares.
Es demasiado. Le doy un dólar.
Que sea un dólar y veinticinco centavos.
De acuerdo.
Incluyendo la cena y el helado.
Bien.
Lo hice con una especie de tirachinas.
¿Un tirachinas?
Se lo juro.
El doctor miró al techo.
Ah, ya entiendo, dijo. Entonces, ¿envenenó trocitos de carne y los fue disparando al aire?
Sí. Esos cabrones no dejaban de caer.
Muy ingenioso. Realmente ingenioso.
Soy muy apañado, ¿sabe?
Lástima que sus esfuerzos no hayan servido de nada.
Puede que para usted un dólar con veinticinco no sea nada, pero para mí sí.”

Suttree, de Cormac McCarthy; DeBolsillo, 2007; pgs. 266-267.

Retrato del bufón Juan Calabazas (atribuido a Diego Velázquez)

Retrato del bufón Juan Calabazas (atribuido a Diego Velázquez)

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