LA CASA DE NACER DE VIVIR DE MORIR

por El Responsable

“No sólo hemos perdido los colores
los elementos puros del planeta
sus aureolas palabras poderíos
también perdimos ay nuestra morada
casa humana sus lares nuestra cuna
creación de mil siglos de amor mujer belleza
también hemos perdido nuestra casa
somos los hijos pródigos vagabundos
por suaves ascensores   lóbregos rascacielos
de ciudades perdidas   Padre dónde te ocultas
madre casa qué has hecho de ti misma
ya nunca más tendremos tu regazo
oh la casa del hombre la dulce la profunda
la verde la sagrada mansión de hombres y bestias
y diosas tutelares de los sueños
mitad naturaleza mitad sabiduría
de la santa niñez de nuestra especie
casa huerto mujer torreón jardín
perfumado de madres laboriosas
dulce solar de antiguas primaveras
umbrosas susurrantes trasparentes sombrías
como el primer amor como el primer
conocimiento del dolor dichoso
de la sangre del llanto del adiós
de la ventura eterna de la vida
oh casa con un rostro más hermoso
que el rostro de las propias estaciones errantes
en torno a su apacible eternidad
tristeza embriagadora del otoño
como el vino secreto de muebles olorosos
luz de invierno a través de los cristales
el ángel del Señor tembloroso en el aire
el corazón antártica rosa de los vientos
extrañas primaveras en la sangre
y veranos de enjambres luminosos
y animales de pura inteligencia
y pájaros y frondas de diáfano lenguaje
en la espesura cantan las nuevas codornices
oh casa con un rostro más bello que las horas
casa oscura que arroja hacia la noche de fuera
a los malos espíritus   y con fuego materno
enciende santos ángeles en cada cabecera
casa que se despierta como un lento dragón
en el radiante sol de un paraíso
la creación del mundo recién hecha
Dios en cada color y temblor todavía
casa de las mañanas puras como el rocío
de sus flores de nombres murmurantes
altares de noviembre con fragantes jazmines
con flores a María que madre nuestra es
con oficios de abuelos consagrados
y tronos patriarcales y Cristos infinitos
y espejos   esos sí que eran espejos
mesas sillas domingos en el reino
casa de los tesoros escondidos
rincones señalados por algún dios oscuro
quis deus incertum est habitat deus
con signos inmortales de locura o de gozo
cocina árbol zaguán faro templo caverna
el primer microcosmos de la historia
donde todo podía suceder
y lo imposible a diario sucedía
milagro de rutina vestido con harapos
casa de las historias de casas encantadas
y ladrones tan buenos como el crucificado
y rezos y señales misteriosas y cruces
casa donde habitaban los vivos y los muertos
y tan honda que nadie conoció cuanto había
en su seno insondable   en su cuna del sueño
y tan sabia que toda la existencia
no enseñó tanto al hombre como su voz dormida
oh casa que en los sueños del hombre desterrado
aparece con lágrimas de una pena infinita
dulce espectro lloroso   dulce madre perdida
oh mi casa   solloza la edad que se avecina
mis pobres habitantes de la exacta colmena
nunca jamás sabrán qué cosa era una casa
qué secreto inefable y qué santo misterio
la casa de nacer de vivir de morir.”

Poema 10 de Futurologías; incluido en la antología Oficio, de José Miguel Ibáñez Langlois; selección y prólogo de Enrique García-Máiquez; Númenor, 2006; pgs. 90-92.

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