EL ATRIL

por El Responsable

Hace muchos años, una muchacha hizo con sus propias manos un atril para el joven del que estaba enamorada.

Eligió la madera, la cortó, la pulió; unió las junturas, atornilló las bisagras; extendió esperanzada el barniz.

Entregó nerviosa su regalo al joven, que lo recibió con educada y profunda pena. Ese joven nunca tuvo la más mínima tentación de besarla, ella nunca fue personaje de sus sueños. Nunca hubo la más mínima posibilidad de que él la amara.

He pasado tantas horas leyendo delante de ese atril…

Es quizá el más triste y bello de mis enseres.

'Infancia de Cristo', de Gerrit van Honthorst (h. 1620)

‘Infancia de Cristo’, de Gerrit van Honthorst (h. 1620)

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