PUDO MORIR ALGÚN DÍA

por El Responsable

“Léala si quiere o no la lea si no quiere. Y es que es muy poca impresión la impresión que uno deja, dese cuenta. Uno nace y prueba tal o cual cosa y no sabe por qué y lo sigue intentando y uno ha nacido al mismo tiempo que mucha más gente, mezclado con todos ellos, como si tuviera que tratar de mover brazos y piernas sujetos por medio de hilos sólo que esos mismos hilos están enganchados a todos los demás brazos y a todas las demás piernas y todos tratan de moverse a la vez y no saben por qué, uno sólo sabe, a lo sumo, que los hilos están entrelazados, enredados los unos con los otros, como si cinco o seis personas quisieran tejer una alfombra al tiempo en el mismo telar, sólo que cada una pretende tejer su propia trama y eso en el fondo no puede importar, ya lo sabe, pues de lo contrario los que han dispuesto el telar tal como es lo habrían hecho un poco mejor, digo yo, y sin embargo tendrá que importar, digo yo, porque uno sigue intentándolo, tiene que seguir intentándolo por todos los medios, y de repente y sin previo aviso todo ha terminado y lo que a uno le queda es un bloque de piedra tallada en la que se ven unos arañazos siempre y cuando alguien se haya acordado de arañar el mármol y ponerlo en su sitio o haya tenido tiempo de hacerlo, y llueve sobre esa roca y luce el sol sobre esa roca y al cabo de un tiempo ya ni siquiera se acuerdan del nombre, de lo que esos arañazos pretendían decir, y no importa. Así que tal vez si puede uno dirigirse a alguien, cuanto más desconocido mejor, y le da algo -un trozo de papel-, lo que sea, cualquier cosa, con la intención no de decir nada en sí mismo, ni siquiera de que esa persona lo lea o lo guarde, ni de que se tome la molestia de deshacerse de él o de destruirlo, al menos será algo, por poca cosa que sea, porque así habrá ocurrido, será recordado aunque sólo sea por pasar de mano en mano, de una mentalidad a otra, y al menos será un arañazo, algo, algo que pueda dejar huella en algo que fue una vez por la razón de que pudo morir algún día, mientras el bloque de piedra no puede ser es porque nunca podrá llegar a ser fue porque no puede morir ni perecer…”

¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner; Verticales, 2011; pgs. 157-158.

Roda maior da Laxe das Rodas

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