TIRONES DEL HILO

por El Responsable

Me levanto tras recibir la absolución.

-¿Usted estudió Filosofía en la Complutense?

Ya sabía yo que esa cara me resultaba familiar…

-Sí, Padre.

-Eso me parecía. Yo también. Me licencié en el 2002.

-Yo en el 2000.

Nos presentamos. Intercambiamos algunas frases más. Nos despedimos, sonrientes.

Cumplo la penitencia, me despido del Señor y salgo a la calle.

Si este sacerdote sabe de mis andanzas en aquella época y en aquel ambiente, habrá vivido la escena como un auténtico milagro de la Gracia. A mí la situación me recuerda lo agradecido que debo estar y la deuda que tengo.

Da mucho que pensar, descubrir los paradójicos lugares que escoge la Divina Providencia para dejar caer sus lenguas de fuego.

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