ESCOLIOS COLACHIANOS SOBRE EL ARTE DE LA ESCRITURA, A MODO DE DECÁLOGO

por El Responsable

“[1.] Los defectos del artista que se resigna a sus cualidades acaban volviéndose invisibles.

[2.] El artista espontáneamente original sólo pretende modificar matices.
La originalidad premeditada, en cambio, pretende crear mundos nuevos y sólo zurce centones inconscientes.

[3.] El escritor que no tuvo las preocupaciones de su tiempo le parece a cada época tener las suyas.

[4.] Deploremos menos la obscenidad del novelista actual que su infortunio.
Cuando el hombre se vuelve insignificante, copular y defecar se vuelven actividades significativas.

[5.] El escritor debe exhibir sin epítetos las vilezas que muestra, para que el lector que no se indigna espontáneamente automáticamente se condene.

[6.] La literatura se vuelve palabrería, cuando los conflictos éticos de que trata, en lugar de proyectarse en metafísica, se disuelven en psicología.

[7.] La gloria, para el artista auténtico, no es un ruido de alabanzas, sino el silencio terrible del instante en que creyó acertar.

[8.] La frase perfecta es la que logra con menos gestos señalar más rumbos.

[9.] Nada le parece más superfluo al profano que las indispensables sutilezas.

[10.] Al lector, finalmente, sólo le parece importante el escritor que no se cree más importante que su obra.”

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pgs. 1059, 841, 1135, 708, 534, 545, 712, 1043, 962, 526.

Nicolás-Gómez-Dávila

Anuncios