EL REINO DE ESTE MUNDO

por El Responsable

Luego el diablo lo llevó a un lugar alto, le mostró todos los reinos del mundo en un instante y le dijo: Te daré todo este imperio y el esplendor de estos reinos, porque son míos y se los doy a quien quiero. Si te pones de rodillas y me adoras, todo será tuyo.

Lc 4, 5-7

“En una ocasión Poldi Singer habló con profundo conocimiento del origen mítico del movimiento nazi: el sueño inquebrantable del Sacro Imperio. Para mi sorpresa, me oí decir:

-Y en su origen eso no es otra cosa que una representación judía, una idea mesiánica.”

Memorias de un antisemita, de Gregor von Rezzori; Anagrama, 2002; pg. 260.

“¿No es justamente ésta la misión del Mesías? ¿No debe ser Él precisamente el rey del mundo que reúne toda la tierra en un gran reino de paz y bienestar?

[…] volvamos a la tentación. Su auténtico contenido se hace visible cuando constatamos cómo va adoptando siempre nueva forma a lo largo de la historia. El imperio cristiano intentó muy pronto convertir la fe en un factor político de unificación imperial. El reino de Cristo debía, pues, tomar la forma de un reino político y de su esplendor. La debilidad de la fe, la debilidad terrena de Jesucristo, debía ser sostenida por el poder político y militar. En el curso de los siglos, bajo distintas formas, ha existido esta tentación de asegurar la fe a través del poder, y la fe ha corrido siempre el riesgo de ser sofocada precisamente por el abrazo del poder. La lucha por la libertad de la Iglesia, la lucha para que el reino de Jesús no pueda ser identificado con ninguna estructura política, hay que librarla en todos los siglos. En efecto, la fusión entre fe y poder político siempre tiene un precio: la fe se pone al servicio del poder y debe doblegarse a sus criterios.

[…] interpretar el cristianismo como una receta para el progreso y reconocer el bienestar común como la auténtica finalidad de todas las religiones, también de la cristiana, es la nueva forma de la misma tentación.

[…] Pero Jesús nos dice también lo que objetó a Satanás, lo que dijo a Pedro y lo que explicó de nuevo a los discípulos de Emaús: ningún reino de este mundo es el Reino de Dios, ninguno asegura la salvación de la humanidad en absoluto. El reino humano permanece humano, y el que afirme que puede edificar el mundo según el engaño de Satanás, hace caer el mundo en sus manos.”

Jesús de Nazaret, de Su Santidad Benedicto XVI; La Esfera de los Libros, 2007; pgs. 63, 64-65, 68, 69.

Nazi rally, 1937.

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