ET TENTABATUR A SATANA

por El Responsable

E inmediatamente, el Espíritu le expulsó al desierto; y estaba en el desierto durante cuarenta días, siendo tentado por Satán; y estaba con los animales salvajes y los ángeles le servían.

Mc 1, 12-13

por Satán [hypo tou Satana], una transliteración del arameo Śātānā’. El Antiguo Testamento conoce muy poco sobre Satán o el Diablo. En el Antiguo Testamento, hāśśātān (= el adversario) no es una persona, sino la designación de un tipo de oficio, propio de una especie de fiscal judicial angélico a quien Dios ha delegado la tarea de acusar a los seres humanos (Job 1-2 y Zac 3, 1-2). Únicamente en 1 Cr 21, 1 aparece ya como nombre propio, aunque se usa sin artículo definido, para indicar una figura malvada que induce a Israel a pecar. La importancia de Satán en el Nuevo Testamento refleja el desarrollo de la demonología del judaísmo intertestamentario, en especial en los escritos apocalípticos.”

El Evangelio según Marcos (Mc 1-8), de Joel Marcus; Sígueme, 2010; pgs. 179, 180.

'La tentación del desierto', de Briton Rivière (1898)

‘La tentación del desierto’, de Briton Rivière (1898)

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