INDULGENCIA PLENARIA

por El Responsable

Un poco antes de llegar a los tornos del metro de 4K, ya dentro de los túneles que dan acceso a la estación, una mujer mayor, de origen caribeño, hipa y solloza sentada en una silla que ha debido de traer el guardia de seguridad que trata de tranquilizarla; o quizá haya sido la trabajadora del metro, que rellena a boli un parte de incidencias.

Delante de la señora, en cuclillas, una chica joven presta atención a su relato, mientras sostiene sus manos morenas entre las suyas blanquísimas.

Un cuarentón delgado escucha también con seriedad, desde lo alto de su metro ochenta.

Desconozco la razón que ha causado la escena. Quizá un robo o quizá una bajada de tensión; quizá una bajada de tensión tras haber sufrido un robo.

Pero me gusta ver a una persona que sufre arropada de esta manera. La escena, a pesar de todo, me hace sentir bien, esperanzado. No puedo evitar que esas cuatro personas me resulten simpáticas; sólo se puede pensar lo que yo pienso al pasar a su lado: que son buenas personas, preocupadas por su prójimo en apuros.

Estoy seguro de que también ellos se sienten bien. La desgracia de la señora les ha hecho encontrarse por primera vez en sus vidas. Obligados a unirse para ayudar a otro, nadie presupone lo que son o lo que han hecho antes de este preciso momento. Nadie sabe nada, salvo que son lo suficientemente buenos como para ocuparse de alguien que lo está pasando mal.

Nadie puede saber que hace dos días el guardia de seguridad se propasó con una compañera al cambiar de turno; que la trabajadora del metro tiene que inflarse a pastillas porque es incapaz de olvidar un aborto que se provocó de adolescente; que la chica odia lo que se ve obligada a hacer en su trabajo como abogada de un banco; que el cuarentón ahoga en alcohol la pérdida de su mujer e hijos a causa de su excesivo aprecio por las bragas ajenas…

Siempre le estamos pidiendo explicaciones a Dios por la existencia del Mal; pero la gran mayoría sólo es capaz de rezar para que alguna catástrofe imprevista le dé la oportunidad de demostrar que, en el fondo, a pesar de todos los errores cometidos, somos buena gente.

No es extraño que el apocalipsis esté de moda.

No, no es extraño, teniendo en cuenta todo lo que la época tiene que limpiar.

The Walking Dead

Advertisements