SUGERENCIA

por El Responsable

“Antes yo lo controlaba todo. En mi hogar se comía lo que yo quería, se salía cuando yo lo decidía y los periodos de tristeza duraban lo que mi síndrome premenstrual. Yo era el mago que predecía los vendavales. Y, por descontado, la sociedad que frecuentábamos era la mía. Las pocas obligaciones familiares tenían el pulso de mis remordimientos. Martín era un inadaptado sin raíces al que recogí en mi seno para que me estabilizara el corazón. Él se esforzaba cuanto podía, pero seguía recluido en sus estudios y en sus ansiedades. Entonces yo sí era una aristócrata en toda regla. Quizá él estuvo preparando el golpe maestro desde que me conoció. Quizá su vida de outsider giró siempre alrededor de esta grandeza que ahora lo transforma. Al final lo ha conseguido: estamos aquí, en lo que mis amigos llamarían el desierto, lo nimio, lo infame. Mis amigos, que no sé dónde están y a los que no añoro todavía. Porque, por primera vez, mi vida no depende de mí. Me dejo alimentar, me recomiendan lecturas, me emborracho con lo que me ofrecen, hablo poco. Y tengo dos misiones, dos encomiendas que amortizan mi estancia: hago compañía a un viejo y doy clases a una niña. Tanto una cosa como la otra me salvan. Jamás las hubiera hecho por voluntad propia, pero he aceptado la sugerencia con devoción. Es mi secreto: el viejo me enseñará el final y la niña me lleva hasta el principio. Qué sería de mí sin ellos. Ambos pronuncian mi nombre para recordarme que sigo viva.”

Por si se va la luz, de Lara Moreno; Lumen, 2013; pgs. 184-185.

'Las tres edades de la mujer', de Gustav Klimt (1905)

‘Las tres edades de la mujer’, de Gustav Klimt (1905)

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