A NADIE MÁS

por El Responsable

“Me acuerdo de un anochecer de agosto. La cena había sido tormentosa a causa de Dreyfus. Marinette, que representaba conmigo al partido revisionista, me superaba ahora en el arte de hacer saltar al padre Ardouin, de obligarle a tomar partido. Como te habías exaltado hablando de un artículo de Drumont, Marinette, con su voz infantil de catecúmena, preguntó:

Padre, ¿está permitido odiar a los judíos?

Aquella tarde, para nuestra gran alegría, no recurrió a vagas derrotas. Habló de la grandeza del pueblo elegido, de su augusto papel de testigo, de su anunciada conversión, precursora del fin de los tiempos. Y como Hubert protestara diciendo que había que odiar a los verdugos de Nuestro Señor, el padre respondió que cada uno de nosotros tenía derecho a odiar a uno solo de los verdugos de Cristo: A nosotros mismos, y a nadie más…

Nudo de víboras, de François Mauriac; Homo Legens, 2007; pg. 76.

Judíos de Londres, fotografiados por Marco Furilo (2013)

Judíos de Londres, fotografiados por Marco Furilo (2013)

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