EL TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

por El Responsable

“Era un bicho raro de nombre concreto pero no podían recordarlo. La caseta donde estaba se había dividido en dos partes con una cortina negra; un lado para los hombres, el otro para las mujeres. El tipo iba de un lado para otro, hablando primero con los hombres y luego con las mujeres, pero todo el mundo podía escuchar. El escenario ocupaba toda la parte delantera. Las chicas oyeron cómo les decía a los hombres:

-Os voy a enseñar esto y si os reís, Dios podría castigaros de la misma manera.

Tenía una voz rural, lenta y nasal, ni alta ni baja, simplemente plana.

-Dios me hizo así y, si os reís, podría castigaros de la misma manera. Así es como quiso que yo fuera y nunca pongo en duda su voluntad. Os lo enseño porque tengo que sacarle provecho. Espero que se comporten como señores. Nunca me he hecho nada ni he tenido nada que ver con él, pero le estoy sacando provecho. Nunca pongo en duda su voluntad.

Luego hubo un largo silencio al otro lado de la caseta y, por fin, dejó a los hombres y se pasó al lado de las mujeres para hacer lo mismo.

La niña sintió tensarse cada músculo del cuerpo como si estuviera oyendo la respuesta a un enigma que era más enigmático que el enigma en sí.

-¿O sea, que tenía dos cabezas? -dijo.

-No -dijo Susan-. Era hombre y mujer a la vez. Se levantó el vestido y nos lo enseñó. Llevaba un vestido azul.”

Del relato Un templo del Espíritu Santo, de Flannery O’Connor; en la antología Un encuentro tardío con el enemigo; Encuentro, 2006; pgs. 179-180.

'White Hermaphrodite', de Odd Nerdrum (1992)

‘White Hermaphrodite’, de Odd Nerdrum (1992)