CON PERFECTA SIMPLICIDAD

por El Responsable

Su latín, que me llega desde el banco de atrás, tiene acento francés.

El francés me parece, al oído, la lengua más bella del mundo. Una caricia hecha de palabras. El latín litúrgico, en esa coloratura, me afina el alma.

Cada vez aprecio más la misa rezada. Por la armoniosa omnipresencia del silencio. En la partitura callada del rito, brillan un instante los susurros.

Pienso en mis tareas. En este momento de la vida, trabajo y misión confluyen en un mismo afán. Busco a una escritora en cuya existencia creo, pero a la que aún no he encontrado. Conocí su biografía al saber de Annabelle Wilkening. He leído últimamente varias cosas que me han dado pistas de su paradero.

Cuando nos encontremos, no recordará mi cara. Aunque yo la violé en otro tiempo. Lo hice sutilmente, aprovechando las coartadas modernas. No me pudo recriminar nada: yo era todo lo que se podía esperar de la época.

Ahora, gracias a Dios, la época no espera nada de mí. Que no moleste, nada más. Alguien me dijo una vez que yo era una persona tolerante. A pesar de haberme hecho católico. Que no intento imponer mis creencias. Me dio que pensar. Por alguna razón, me vino a la mente ese exquisito diálogo, en Rendición incondicional, entre Virginia y el tío Peregrine:

-¿Quieres decir mal según tu religión?

-Claro. ¿Cómo, si no, podría algo estar mal? -preguntó el tío Peregrine con perfecta simplicidad…

Creo que esa persona confundía método con objetivo. Seamos honestos: yo quiero convertir a todo el mundo. Pero he llegado a ciertas conclusiones sobre cómo ocurren las cosas. Sobre cómo ocurrió mi propia conversión. Simplemente, me mantengo a la distancia adecuada. Y espero. Con perfecta simplicidad.

Pero por ella no espero, a ella la busco con insistencia. Porque ella está dibujando un mapa con su escritura. El mapa que todas ellas necesitan para huir.

Termina la misa. Me arrodillo para dar gracias. Para pedir ayuda en la búsqueda. Rodeado de lindos murmullos franceses.

Se acabó el descanso.

'Last Call', de Ron Hicks.

‘Last Call’, de Ron Hicks.

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