EL DESASOSIEGO

por El Responsable

eritis sicut dii…

“Consideré que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, entonces, deber ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una reviviscencia de los cultos antiguos, en los que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.”

Livro do desassossego, de Fernando Pessoa; Europa-América, 2ª edición; pg. 47 [traducción propia].

“Cuando Stubb se hubo marchado, Ahab se quedó un momento inclinado sobre la borda; y entonces, como era su costumbre desde antaño, llamó a uno de los vigías y le hizo bajar a por su taburete de marfil y a por su pipa. La encendió con la lámpara de la bitácora, y plantando el taburete en el costado de barlovento de cubierta, se sentó y fumó.

En la antigüedad nórdica, decía la tradición que los tronos del rey danés, amante del mar, eran fabricados con colmillos de narval. ¿Cómo mirar a Ahab, sentado en su trípode de huesos, sin acordarse de la realeza que simbolizaba? Pues era Ahab kan de cubierta y rey del mar y gran señor de los leviatanes.

Así estuvo un rato, dando caladas rápidas y constantes que expulsaban un denso vapor de su boca, el cual se revolvía enseguida hacia su cara. Cómo puede ser, se dijo al fin, apartando la boquilla, que fumar ya no me sosiegue. ¡Oh, pipa mía! ¡Mal me tiene que ir para que tu encanto me haya abandonado! Aquí he estado, inconscientemente ocupado, sin disfrutar, -sí, y fumando contra el viento todo el rato, sin darme cuenta; contra el viento, y con caladas tan nerviosas como si, al igual que la ballena moribunda, mis chorros finales fuesen los más fuertes y atribulados. ¿Qué problema tengo con esta pipa? Esta cosa pensada para la serenidad; para elevar apacibles vapores blancos entre apacibles canas, no entre mis grisáceas greñas de loco. No fumaré más…

Lanzó la pipa aún encendida al mar. El fuego se apagó entre las olas; enseguida el barco pasó a través de la burbuja que la pipa había hecho al hundirse. Caída el ala del sombrero sobre los ojos, Ahab se paseaba dando bandazos de un lado a otro de cubierta.”

Moby Dick, de Herman Melville; Wordsworth, 2002; pgs. 106-107 [traducción propia].

Ego non baptizo te in nomine patris,

sed in nomine diaboli!

ojo de ballena