YO SOY ASÍ

por El Responsable

“Al hacer la distinción entre el derecho común y la justicia establecida, y entre el derecho natural y los extravíos de la violencia, Napoleón parecía arreglárselas con un sofisma que, en el fondo, no arreglaba nada; no podía someter a su conciencia igual que había sometido al mundo. Una debilidad natural en las gentes superiores y en las humildes, cuando han cometido un error, es querer hacerlo pasar por obra del genio, por una vasta combinación de circunstancias que el vulgo es incapaz de comprender. El orgullo dice esas cosas, y la necedad se las cree. Bonaparte consideraba sin duda como signo de un espíritu superior esta frase que soltaba en su compunción de gran hombre: “¡Aquí tienes, amigo, la justicia distributiva de este mundo!” ¡Un enternecimiento realmente filosófico! ¡Qué imparcialidad! ¡Cómo justifica, echando la culpa al destino, el mal que nosotros mismos hemos ocasionado! Uno cree haberlo excusado todo cuando exclama: “¿Qué le vamos a hacer? Es mi forma de ser, es una debilidad humana.” Cuando se ha matado al propio padre, se repite: “¡Yo soy así!” Y la multitud se queda con la boca abierta, y se examina el cráneo de este hombre poderoso y se reconoce que estaba hecho así. ¡Qué me importa a mí que estéis hechos así! ¿Acaso he de sufrir yo vuestra manera de ser? Bonito caos sería el mundo, si todos los hombres que están hechos así quisieran imponerse los unos a los otros. Cuando no se pueden borrar los propios errores, se los diviniza; se hace un dogma de los propios yerros, se convierten en religión unos sacrilegios, y uno se creería apóstata de renunciar al culto de sus iniquidades.”

Memorias de ultratumba, François-René de Chateaubriand; Acantilado, 2004; vol. 1, pg. 772.

'Napoleón I en su trono imperial', de Ingres (1806)

‘Napoleón I en su trono imperial’, de Ingres (1806)

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