CONTRA EL POSITIVISMO (II)

por El Responsable

Cuando las soluciones técnicas sean perfectas el hombre morirá de tedio.

Reemplacemos tantas definiciones de ‘dignidad del hombre’, que sólo son jaculatorias extáticas, con una simple y sencilla: hacer todo lentamente.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 263.

 

“-Buenos días -dijo el principito.

-Buenos días -dijo el mercader.

Era un mercader de píldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.

-¿Por qué vendes eso? -dijo el principito.

-Es una gran economía de tiempo -dijo el mercader-. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.

-Y, ¿qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?

-Se hace lo que se quiere…

Yo, se dijo el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy lentamente hacia una fuente…

El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry; capítulo XXIII.

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