ISAAC JOHNSON

Para saber que el vizconde de Tocqueville era un hombre extraordinario, basta leer este párrafo de La democracia en América (Akal, 2007; pg. 500):

“A veces [Cotton] Mather combina la austeridad de sus descripciones con imágenes llenas de dulzura y de ternura. Tras haber hablado de una dama inglesa a la que el afán religioso había arrastrado con su marido a América y que pronto sucumbió a las fatigas y miserias del exilio, añade: En cuanto a su virtuoso marido, Isaac Johnson, intentó vivir sin ella, y no habiendo podido, murió.

En esta concatenación de citas -literario juego de muñecas rusas- la belleza de la máxima significación viene regalada por un apunte diminuto: hay tal intensidad de tragedia y verdad en esa frase escasa; tal potencia para comunicarnos con la existencia fugaz de Isaac Johnson; que parece poder aglutinar en su ajeno nombre todos los dolores y tristezas de nuestra condición humana.

Y, por un breve instante, nada ni nadie nos es más conocido y cercano que Isaac Johnson.

'Prigione di lacrime', de Roberto Ferri

‘Prigione di lacrime’, de Roberto Ferri

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