El sosiego acantilado

Mes: Xaneiro, 2015

DIOS COMO BELLEZA

“…José Bayó Font lloraba recordando que Gaudí le dijo que era un buen albañil, asegurando que esta era la más valiosa condecoración que había recibido en su vida.”

Este extracto de un artículo sobre Antoni Gaudí puede servir como punto de partida para mil conversaciones, estudios o novelas. Nos puede hacer pensar en la sobrecogedora humildad del buen artesano, reflexionar sobre la autoridad emanada del genio verdadero. Sobre la poderosa personalidad de un hombre profundamente religioso, cuya obra maravilla y sorprende de forma casi universal.

En los últimos días, por razones que no vienen al caso, he tenido que leer muchas de las estupideces que el mito ha visto crecer a su alrededor, a modo de teorías de lo más esotérico y psicodélico, respecto del origen de sus creaciones. En general, estas teorías lo único que demuestran es la perplejidad del neo-pagano contemporáneo ante la potencia artística de la tradición católica; su general ignorancia sólo le permite acercarse a la obra de un maestro de este calibre desde los atajos perezosos que sus propias supersticiones ridículas le proporcionan -convencidos como están de que la nuestra es la única superstición que queda en pie-.

Para acercarse un poco a la verdad del arte de Antoni Gaudí, sin embargo, es mejor guiarse por auténticos sabios. Así decía el Papa Benedicto XVI, al consagrar la Sagrada Familia el 7 de noviembre de 2010:

“En este recinto, Gaudí quiso unir la inspiración que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. Así unió la realidad del mundo y la historia de la salvación, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, árboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sacó los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. De este modo, colaboró genialmente a la edificación de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas más importantes hoy: superar la escisión entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo.”

Gaudí en la procesión de Corpus Christi (1924)

Gaudí en la procesión de Corpus Christi (1924)

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LOS HOMBRES DE LA TIERRA LLEGARON A MARTE

“Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. Venían con sueños ridículos, con sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno señalaba desde letreros a cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños. Y cuando los estados de Illinois, Iowa, Missouri o Montana desaparecen en un mar de nubes, y más aún, cuando los Estados Unidos son sólo una isla envuelta en nieblas y todo el planeta parece una pelota embarrada lanzada a lo lejos, entonces uno se siente verdaderamente solo, errando por las llanuras del espacio, en busca de un mundo que es imposible imaginar.”

Crónicas marcianas, de Ray Bradbury; Minotauro, 2002; pgs. 112-113.

DE SPIRITU SANCTO EX MARIA VIRGINE: ET HOMO FACTUS EST

“…el islamismo es una continuación de la herejía arriana, como ya lo había visto San Juan Damasceno…”

La fe del ateo, de Gustavo Bueno; Temas de Hoy, 2007; pg. 350.

 

“La idea de la divinidad de Cristo, prosiguió Rediger, era el error fundamental que conducía de forma inevitable al humanismo y a los derechos del hombre. También eso lo había dicho ya Nietzsche, y en unos términos más duros, y sin duda habría estado igualmente de acuerdo en que el islam tenía por misión purificar el mundo liberándolo de la doctrina nociva de la encarnación.”

Soumission, de Michel Houellebecq; Flammarion, 2015; pg. 272 [traducción propia].

 

“Una de las sorpresas que esperan al historiador del pensamiento cristiano es su insistencia sobre el valor, la dignidad y la perpetuidad del cuerpo humano. Casi todo el mundo considera la concepción cristiana del hombre como un espiritualismo caracterizado. ¿De qué sirve al hombre conquistar el universo si llega a perder su alma? Cultivar su alma, librar su alma purificándola y salvar su alma liberándola: ése es, según parece, el fin propio del Cristianismo. Agreguemos a esto que el Dios cristiano es espíritu, que así, pues, el hombre no puede unirse a Dios sino por el espíritu, y que, en efecto, es en espíritu y en verdad como Dios quiere ser adorado. ¿Cómo no esperar, pues, que filósofos cristianos dirijan todo su esfuerzo a la parte espiritual del hombre, que es el alma, y descuiden ese elemento caduco, opaco al pensamiento, ciego a Dios, que es el cuerpo? Sin embargo, para escándalo de muchos historiadores y filósofos, sucedió lo contrario. San Buenaventura, Santo Tomás, Duns Escoto, y aun diría San Francisco de Asís, son hombres que amaron la materia, respetaron su cuerpo, celebraron su alta dignidad y jamás quisieron separar su destino del de su alma.”

El espíritu de la Filosofía Medieval, de Étienne Gilson; Rialp, 2009; pg. 177.

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LA SORTIE DU TUNNEL

…que la auténtica divinidad de la Edad Media, el corazón vivo de su devoción, no es el Padre, ni siquiera Jesucristo; es la Virgen María. También tú experimentarás eso en Rocamadour…

[…] A la mañana siguiente, después de haber metido las cosas en el coche, después de haber pagado el hotel, volví a la capilla de Nuestra Señora, que se encontraba desierta. La Virgen esperaba en la sombra, tranquila e inmutable. Poseía el señorío, poseía el poder, pero poco a poco sentí que perdía el contacto, que se alejaba en el espacio y en los siglos mientras yo me hundía en mi banco, encogido, limitado. Al cabo de media hora me puse en pie, definitivamente abandonado por el Espíritu, reducido a mi cuerpo deteriorado, corruptible, y volví a bajar tristemente los escalones en dirección al aparcamiento.”

Soumission, de Michel Houellebecq; Flammarion, 2015; pgs. 162, 170 [traducción propia].

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INSOUMISSION

Señora, vuestro soy y seré,
investido de vuestro servicio.
Vasallo vuestro soy, jurado y comprometido,
y ya desde antes lo era.
Vos sois mi gozo primero
y lo seréis el postrero, mientras me dure la vida.

Bernart de Ventadorn (trovador provenzal, siglo XII)

 

Los hombres están al cargo de las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y en virtud de lo que (en ellas) gastan de sus riquezas.
Las habrá que sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Allah manda guardar.
Pero aquéllas cuya rebeldía temáis, amonestadlas, no os acostéis con ellas, pegadles; pero si os obedecen, no busquéis ningún medio contra ellas.
Allah es siempre Excelso, Grande.

Corán, sura 4ª (de las Mujeres), aleya 34.

“La gloria de Ricardo [Corazón de León] no hacía sino crecer, no solamente entre su propio ejército, sino entre los franceses de Francia, que reprochaban a su rey haber abandonado la cruzada. Se habían entablado negociaciones con Saladino, a quien la pérdida de la ciudad de Acre volvía prudente. En algún momento hasta se creyó poder dar solución novelesca a los seculares conflictos que enfrentaban a cristianos y a turcos: Ricardo proponía dar en matrimonio a su hermana Juana al hermano de Saladino, Malik-al-Adil; […] Juana, al saber los tratos de que era objeto, entró en una cólera digna de los Plantagenet. Se la había comprometido sin consultarla; ahora bien, jamás, jamás consentiría en casarse con un musulmán. A no ser que el hermano de Saladino se hiciera cristiano…”

Leonor de Aquitania, de Régine Pernoud; Acantilado, 2009; pgs. 266-267.

Detalle de la 'Pietà' de William-Adolphe Bouguereau (1876)

Detalle de la ‘Pietà’ de William-Adolphe Bouguereau (1876)

YIHAD

Matadlos donde quiera que los encontréis y expulsadlos de donde os hayan expulsado.
La oposición (a vuestra creencia) es más grave que matar.
No luchéis con ellos junto a la ‘Mezquita Inviolable’ si ellos no lo ha
cen, pero si os atacan, matadlos; esta es la recompensa de los incrédulos.

Y si cesan… Allah es Perdonador y Compasivo.

Luchad contra ellos hasta que no haya más oposición y la Adoración debida sea sólo para Allah.
Pero si cesan, que no haya entonces hostilidad excepto contra los injustos.

Corán, Sura 2ª (de la Vaca), aleyas 190-192

 

“Las protestas de los autores musulmanes y de los especialistas en el estudio de la cultura islámica por la simplificación del concepto de yihad no dejan de estar justificadas y amparadas por las fuentes del islam, por la Tradición y por corrientes de pensamiento muy significadas, tanto medievales como actuales. Tal vez sea necesario, dadas las circunstancias que vivimos, poner el énfasis en el aspecto moral, interior, del esfuerzo en el camino de Dios, especialmente si con ello se consiguiera abrir los ojos a los sectores islamistas más radicales o se contribuyera a calmar el miedo de los gobiernos o ciudadanos occidentales a sus vecinos o conciudadanos musulmanes. Pero creemos que sería un error, por lo menos desde la perspectiva del análisis histórico, que es la que aquí interesa, considerar que la interpretación belicista del yihad es poco más que una manipulación de Occidente o una perversión originada en la mente abstrusa de determinados fanáticos musulmanes. Negar esta otra interpretación -la belicista– o reducirla a una patología marginal no ayuda a comprender la complejidad y totalidad de dicho concepto y mucho menos explica su impacto en el comportamiento de las sociedades y su utilización -cuando no directa manipulación- por los poderes políticos islámicos a lo largo de la historia.

Ciertamente, el yihad es el esfuerzo en el camino de Dios que debe realizar el creyente, y como tal no es susceptible de ser reducido al concepto de guerra santa o similares pero, como ha subrayado Tibi, quienes absuelven al islam de la utilización de la violencia o desvinculan la noción de yihad del empleo de la fuerza no hacen sino confundir a sus interlocutores. Como podrá imaginarse, no tratamos de juzgar ni de dilucidar aquí la verdadera naturaleza del yihad, sino la forma en que éste ha sido interpretado históricamente y, desde esta perspectiva, no puede negarse que el esfuerzo al que debe hacer frente el musulmán, aunque sea algo más que un combate bélico de tintes sagrados, ha sido entendido también a la luz de esta última faceta: en la lectura predominante, el yihad no sólo es guerra, pero también es guerra. Más aun, si nos fijamos en la atención que se le presta, tanto en el Corán y la Sunna, como en las obras jurídicas posteriores que dedicaron partes sustanciales a reflexionar sobre el yihad y a regularlo, habrá que reconocer que, al menos para el período medieval, la interpretación militarista es esencial y prioritaria, y que el concepto se refiere, fundamentalmente, a un tipo de actividad guerrera justificada por la religión y bendecida como una acción meritoria, que es lo que a la postre le confiere ese aire de familiaridad con la noción cristiana de guerra santa.

Desde luego, en el seno del movimiento almohade, los inspiradores y dirigentes pusieron mucho énfasis en la corrección de las costumbres, y con ello animaron a los creyentes a caminar en la senda del esfuerzo y de la perfección moral marcada por el Profeta, pero la interpretación predominante -no nos atrevemos a decir que única- del esfuerzo en el camino de Dios y, en todo caso, la más patente, fue la belicista, puesto que el yihad -en tanto que acción armada- pasó a ocupar una posición central como herramienta ideológica y militar al servicio de su programa de reformas y de la construcción de su proyecto político.”

Las Navas de Tolosa, de Francisco García Fitz; Ariel, 2012; pgs. 444-445.

'Mahoma de camino a la batalla contra la tribu de Banu Qaynuqa'; ilustración incluida en el Jami' al-tawarikh (principios del siglo XIV)

‘Mahoma de camino a la batalla contra la tribu de Banu Qaynuqa’; ilustración incluida en el Jami’ al-tawarikh (principios del siglo XIV)

MIENTRAS LLEGA “SOUMISSION”

“Por fin empezaba a darse cuenta de que los razonamientos y las ideas del pesimismo resultaban impotentes para aliviarle de verdad y que tan sólo la imposible creencia en una vida futura podría apaciguar su espíritu.

Entonces un ataque de ira barrió, como un huracán, sus estoicos deseos de resignación y sus tentativas de indiferencia. No podía disimular y cerrar los ojos por más tiempo: ya no le quedaba nada, todo estaba derrumbado. Bajo las ruinas grandiosas de la Iglesia que se había convertido en un lugar de citas, en un montón de escombros, profanados por incalificables chirigotas y escandalosas obscenidades, los burgueses engordaban con sus groseras y vulgares comilonas. ¿Acaso el terrible Dios del Génesis y el pálido crucificado del Gólgota, para demostrar de una vez por todas que existían, no podrían reactivar de nuevo los cataclismos del pasado y encender la lluvia de fuego que antaño devastó las ciudades malditas que fueron arrasadas?

¿Acaso este fango tenía que seguir extendiéndose y cubriendo con su pestilencia este viejo mundo en el que ya sólo brotaban las semillas de la iniquidad y las miserias del oprobio?

[…] Des Esseintes, abrumado, se dejó caer sobre una silla.

-Dentro de dos días estaré ya en París -exclamó-. Todo se ha terminado; como un maremoto, las olas de la mediocridad humana suben hasta el cielo y van a sepultar el refugio cuyos diques estoy abriendo, muy a pesar mío. ¡Ah! ¡Me falta valor y me duele el alma! ¡Señor, ten piedad de este cristiano que duda, de este incrédulo que quisiera creer, de este galeote de la vida que se embarca, en plena noche, solo, bajo un firmamento que ya no iluminan los faros consoladores de la antigua esperanza!”

A contrapelo, de Joris-Karl Huysmans; Cátedra, 2010; pg. 366.

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TODO LO QUE BROTA

“El alma en el cuerpo es como la savia en el árbol, y sus facultades son como las ramas de éste. ¿Cómo es eso? La inteligencia es al alma como el verdor a las ramas y hojas; la voluntad, como las flores; el espíritu, como el primer fruto que brota; la razón, como el fruto perfecto que llega a la madurez; los sentidos, como la extensión de su grandeza. Es así como el cuerpo del hombre es sostenido y fortificado por el alma. Por eso, oh hombre, comprende por tu alma lo que eres, tú que renuncias a tu inteligencia y quieres compararte a los animales.”

Cita del Scivias de santa Hildegarda de Bingen, recogida en Hildegarda de Bingen. Una conciencia inspirada del siglo XII, de Régine Pernoud; Paidós, 1998;  pg. 44.

Proclamada Doctora de la Iglesia Católica el 7 de octubre de 2012 por Su Santidad el Papa Benedicto XVI.

LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA MERA RAZÓN

“Es imposible que ningún entendimiento creado comprenda a Dios; pero, como dice San Agustín, llegar con el entendimiento hasta Dios, por poco que se alcance, es ya gran dicha.

Para explicar esto, adviértase que comprender una cosa es conocerla con perfección, y conocerla con perfección es conocerla tanto cuanto es cognoscible; y por esto, si de lo que es cognoscible con ciencia demostrativa sólo tenemos opinión fundada en razones probables, no lo comprendemos; por ejemplo, el que sabe por demostración que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, lo comprende; pero el que tiene de esta verdad una opinión probable, fundada en que así lo enseñan los sabios o lo dicen muchos, no la comprende, porque no alcanza aquel modo de conocimiento perfecto con que es cognoscible esta verdad.

Pues bien, ningún entendimiento creado puede alcanzar a conocer la esencia divina en el grado de perfección con que es cognoscible, y la razón es evidente. Un ser es cognoscible en la medida en que está en acto. Luego Dios, cuyo ser, según hemos dicho, es infinito, es infinitamente cognoscible. Pues ningún entendimiento creado puede conocer infinitamente a Dios, porque si conoce, con más o menos perfección, la esencia divina, es porque está dotado de mayor o menor luz de gloria. Pero, como la luz de gloria que recibe el entendimiento creado no puede ser infinita, es imposible que ninguno conozca infinitamente a Dios, y, por tanto, es imposible que lo comprenda.”

Suma Teológica, de Santo Tomás de Aquino; parte I, cuestión 12, artículo 7; BAC, 2010; vol. I, pgs. 304-305.

Profesión solemne de monjes dominicos en Dublín (2011)

Profesión solemne de monjes dominicos en Dublín (2011)

PIONEROS

“[…] creo que el número de personas a quienes les agradaría escapar del enredo de las meras ramificaciones y comunicaciones de la ciudad y volver a acercarse a las raíces de las cosas, a donde las cosas proceden directamente de la naturaleza, es muy crecido. Probablemente no sea una mayoría, pero sospecho que aún ahora es una minoría numerosa.

[…] Ahora bien, sugiero que sería conveniente un grupo de labriegos voluntarios, primero como núcleo, pero creo que sería un foco de atracción. Creo que se alzaría no sólo como una roca, sino también como un imán. Con otras palabras, tan pronto como se admita que puede hacerse, se volverá importante cuando cierto número de otras cosas no pueda ya hacerse.”

Los límites de la cordura. El distributismo y la cuestión social, de Gilbert Keith Chesterton; El Buey Mudo, 2010; pgs. 128, 131.

Kevin Ford alimentando a uno de los cerdos que cría en su granja

Kevin Ford alimentando a uno de los cerdos que cría en su granja

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester