COME AS YOU ARE

por El Responsable

Algunas de mis amistades ya tienen un cuarto de siglo de historia. Hay pocas cosas de las que me sienta más agradecido.

Siempre es agradable conocer gente interesante y algunas de mis mejores amistades no tienen tantos años. Pero la ventaja de las viejas amistades, de aquellos que te han conocido como niño y te han visto crecer, es que no les puedes engañar con las galas de tus mejores últimos momentos: saben lo bajo que puedes llegar a caer. De hecho, probablemente ellos han sufrido tus acciones más despreciables. Pero ahí siguen, marcado en su mirada el recuerdo de tu débil humanidad.

Su simple presencia te obliga a ser humilde. Y eso es muy bueno.

Dentro de poco, Dios mediante, me reencontraré con una de estas amistades. Tras un lapso de tiempo excesivo, pero necesario. Y me apetecía dar a conocer mi alegría por tal acontecimiento. Porque, aunque no comulgamos con las mismas ruedas de molino, he conocido a pocos detectives salvajes como ella. Y ya no quiero dejar de caminar a su lado. Hasta el fin del mundo.