El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

COME AS YOU ARE

Algunas de mis amistades ya tienen un cuarto de siglo de historia. Hay pocas cosas de las que me sienta más agradecido.

Siempre es agradable conocer gente interesante y algunas de mis mejores amistades no tienen tantos años. Pero la ventaja de las viejas amistades, de aquellos que te han conocido como niño y te han visto crecer, es que no les puedes engañar con las galas de tus mejores últimos momentos: saben lo bajo que puedes llegar a caer. De hecho, probablemente ellos han sufrido tus acciones más despreciables. Pero ahí siguen, marcado en su mirada el recuerdo de tu débil humanidad.

Su simple presencia te obliga a ser humilde. Y eso es muy bueno.

Dentro de poco, Dios mediante, me reencontraré con una de estas amistades. Tras un lapso de tiempo excesivo, pero necesario. Y me apetecía dar a conocer mi alegría por tal acontecimiento. Porque, aunque no comulgamos con las mismas ruedas de molino, he conocido a pocos detectives salvajes como ella. Y ya no quiero dejar de caminar a su lado. Hasta el fin del mundo.

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CABALLEROS Y SEÑORES DE TANTAS NACIONES

“Concluyóse (como dijimos) el casamiento de la Reina [María Tudor] con el Príncipe de España, Don Felipe[II], el cual, con grandísima armada y acompañamiento de muchos caballeros y señores, tomó puerto en Inglaterra el 19 de julio del año 1554, y fué recibido con el aparato y solemnidad que a tan gran Príncipe convenía. Luego se efectuó el casamiento entre él y la Reina con la misma pompa y majestad, habiéndole hecho renunciación y traspaso antes el Emperador [Carlos V], su padre, del reino de Nápoles y del ducado de Milán, para que siendo ya, no solamente heredero de tantos reinos y estados, sino verdadero y propietario Rey y señor, se casase con la Reina con mayor título y dignidad. Pasáronse algunos meses en regocijos y fiestas, y en conocerse y tratarse los españoles con los ingleses, y en entender el Rey y sus ministros bien las cosas del reino. Hubo a los principios grandes sospechas y temores en los ingleses, porque unos, por estar inficionados de herejía, aborrecían al nuevo Rey, por ser Príncipe tan religioso y católico; otros, temían que con su gran poder querría sujetar aquel reino y perpetuarle en su persona y en las de sus descendientes, y trocar el Gobierno y alterar las leyes de él, y poner de su mano en él personas extranjeras a su gusto. Otros no podían ver tantos y tan lucidos caballeros y señores de tantas naciones: españoles, italianos, flamencos, borgoñones, todos vasallos del Rey, los cuales, con galas, libreas, aparato de casa y número y lozanía de criados, resplandecían en su reino.”

Historia eclesiástica del cisma del reino de Inglaterra, de Pedro de Ribadeneyra; en Historias de la Contrarreforma, BAC, 1945; pgs. 1075-1076.

'Felipe II se casa con María Tudor', de Anastasio Fontebuoni (1598)

‘Felipe II se casa con María Tudor’, de Anastasio Fontebuoni (1598)

Quod Vidimus

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The Wanderer

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En Compostela

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De libros, padres e hijos

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