ANSIA DE FRONTERA

por El Responsable

El profesor Villacañas, en sus libros de historia de España, considera que la circunstancia crucial para entender lo hispano es precisamente su carácter de frontera del mundo civilizado. Los hombres y comunidades que (sobre)viven en la frontera peninsular gozan de una libertad desconocida para las estructuras de zonas menos expuestas de la Cristiandad (basta examinar las cartas pueblas otorgadas por los reyes hispanos a las poblaciones fronterizas); pero es una libertad disfrutada a base de sangre, sudor y lágrimas; el arquetipo del guerrero mantiene su presencia con mayor intensidad y duración que en cualquier otra zona (no por casualidad, es en Hispania donde el apóstol Santiago acaba haciéndose también guerrero, montado a caballo y matando infieles). Al verdadero español siempre le va a resultar extraño disfrutar de libertades y privilegios que no provengan de su exposición a una vida acantilada en el combate.

Al pensar en las rebeldes ciudades comerciales flamencas, percibo la extrañeza que ambos tipos humanos, hispano y holandés, podían sentir recíprocamente al encontrarse; lo cual dio su particular sesgo de crueldad a las guerras de independencia de los herejes Países Bajos respecto de la monarquía habsbúrguica. La Furia Española es la expresión que brota del burgués atemorizado ante ese hombre de frontera, extremo en todas sus acciones, que formaba el común de los Tercios Viejos.

Se podría decir que el español ansía frontera: sólo en ella se siente hombre pleno.

Las comodidades que no puedan ser entendidas como auténticos descansos del guerrero son debilidades de afeminados.

24 de marzo de 2013

'Alférez de España', de Augusto Ferrer-Dalmau

‘Alférez de España’, de Augusto Ferrer-Dalmau

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