PATRIOTA DEL CIELO

por El Responsable

Pero, ¡oh, compañeros de tripulación!, a estribor de toda pena hay con seguridad un deleite; y más alto se halla tal deleite de lo que es profunda la pena. ¿No es mayor la altura de la cofa del palo mayor que la profundidad de la quilla? Un deleite mucho más alto e interior es propio del que, contra los orgullosos dioses y capitanes de esta tierra, se mantiene siempre firme. Deleite para el que aún se apoya sobre sus fuertes brazos, cuando la nave de este abyecto y traicionero mundo se ha hundido bajo sus pies. Deleite para el que no da cuartel en la verdad, y mata, quema y destruye todo pecado, aunque tenga que arrancarlo de las togas de Senadores y Jueces. Deleite, el más gallardo deleite, para el que no reconoce más ley o señor que el Señor su Dios, y sólo es patriota del cielo. Deleite para el que nunca es sacudido de su segura Quilla del Siglo por las olas nebulosas de los mares de la muchedumbre embravecida. Y eterno deleite y exquisitez para el que, a punto de ser derrotado, puede decir con su último aliento: ¡Oh, Padre!, de quien sobre todo conozco Tu vara; mortal o inmortal, aquí muero. Me he esforzado por ser Tuyo más que por ser de este mundo o de mí mismo. Pero esto no es nada; dejo la eternidad para Ti; pues, ¿qué es el hombre para que pueda vivir la vida de su Dios?

No dijo nada más y, bendiciendo lentamente, cubrió su cara con las manos, quedándose así, arrodillado, hasta que todo el mundo se había ido, dejándolo solo en el lugar.”

Moby Dick or The Whale, de Herman Melville; Penguin Classics, 1992; pg. 54 (traducción propia).

Leviathan

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