El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

THE HORROR

“I’ve seen horrors,
horrors that you’ve seen.
But you have no right to call me a murderer.
You have a right to kill me.
You have a right to do that.
But you have no right to judge me.

It’s impossible for words
to describe
what is necessary,
to those
who do not know
what horror means.

Horror.

Horror has a face.
And you must make a friend of horror.
Horror and moral terror
are your friends.
If they are not
then they are enemies to be feared.
They are truly enemies.

I remember when I was with Special Forces
-seems a thousand centuries ago-.
We went into a camp to inoculate
some children.
We’d left the camp
After we had inoculated the children for polio.
And this old man came running after us,
and he was crying.
He couldn’t say.
We went back there;
and they had come and hacked off
every inoculated arm.

There they were, in a pile…
a pile of
little arms.

And I remember…
I… I… I cried…
I wept like…
some grandmother.
I wanted to tear my teeth out.
I didn’t know what I wanted to do.
And I want to remember it.
I never want to forget it.
I never want to forget.
And then I realized
like I was shot
like I was shot with a diamond…
a diamond bullet right through my forehead.
And I thought:
‘My God, the genius of that.
The genius.
The will to do that.
Perfect,
genuine,
complete,
crystalline,
pure.’
And then I realized
they were stronger than me because they could stand it.
These were not monsters.
These were men,
trained cadres.
These men who fought with their hearts,
who have families,
who have children,
who are filled with love
that they have the strength…
the strength
to do that.

If I had ten divisions of those men
then our troubles here would be over very quickly.

You have to have men
who are moral
and at the same time
who are able to
utilize their
primordial instincts to kill
without feeling,
without passion…

without judgment… without judgment…

Because it’s judgment that defeats us.”

Monólogo final de Kurtz en ‘Apocalypse Now’; guión escrito por John Milius y Francis Ford Coppola

foley

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EL GRITO DE LAS IDEAS

“Sus ojos no podían apartarse de algo situado más allá de las lustrosas hojas de la camelia, donde, a través de una claraboya, ardían luces eléctricas en pleno día. Pensaba en las gruesas cuerdas que tomaban impulso en el aire para caer sobre la carne y volver a levantarse para recaer con renovada fuerza.

Isao miró nuevamente a los ojos del inspector y éste contestó a la pregunta muda de los suyos.

-Sí. Es un rojo. Los recalcitrantes se echan encima ese trato.

Era obvio que la policía trataba de hacerle comprender que, al revés de lo que les sucedía a aquellos individuos, le trataban a él con la mayor deferencia; que la amable ley derramaba toda su beneficiencia sobre su cabeza. Sin embargo, la táctica operó resultados contrarios a los esperados. En aquel momento, lo que sintió Isao fue como un ahogo de ira y de humillación. ¿En qué consisten mis ideas?, se preguntaba presa de la cólera. Si las ideas reales y verdaderas sustentadas por otros han de ser motivo de latigazos, ¿será que las mías son irreales? Se sentía encarado a la frustración, puesto que, a pesar de la enormidad que en sí suponía la puesta en práctica de lo que había proyectado, la reacción era tibia e inadecuada. Si ellos comprendieran la riqueza de terribles deseos puros que en su pecho latía, pensaba, necesariamente tendrían que odiarle. Pero por otra parte, si persistían en su falta de comprensión, sus ideas nunca recibirían el homenaje de la tortura; nunca se honrarían con el sudoroso desgarramiento de su carnes. De modo que sus ideas nunca gritarían como las de esos otros hombres.

Isao miró furioso a su interlocutor y gritó:

-¡Torturadme! ¡Torturadme ahora mismo! ¿Por qué no hacéis conmigo lo que con los demás? ¿Puede usted decirme por qué?

-Vamos, tranquilízate y no seas tonto. Es muy simple. Tú no nos acarreas problemas.”

Caballos desbocados, de Yukio Mishima; Alianza, 2007; pgs. 490-491.

Mishima Sebastian

Quod Vidimus

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The Wanderer

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En Compostela

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De libros, padres e hijos

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A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester

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Blog de Literatura. Grandes encuentros

Al Servicio de su Majestad

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