El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

LA RAZÓN PRINCIPAL DE QUE EL MUNDO NO SEA UN LUGAR MEJOR

Romántico paradójico
añoro mi presente.

Lo que podría ser
y no es
en este ahora sin igual
que se me regaló.

Yo soy la razón principal de que el mundo no sea un lugar mejor.

Advertisements

DE MOMENTO (acción de gracias de un hombre pequeño)

Gracias por la longitud de esta obra de teatro.
Por su generosa cantidad de actos.

Gracias por el sabor del suelo
por la suciedad del charco.

Por tus bromas incomprensibles
por el dolor insoportable
que aún no he soportado.

Gracias por tener otra máscara dispuesta
cada vez que una de mis vidas pasadas
era hallada muerta.

Gracias por prohibirme
gracias por juzgarme
gracias por tus castigos
gracias por condenarme.

Gracias por confundirme
gracias por cegarme
gracias por hundirme
gracias por levantarme.

Gracias por hablar bajito
casi en susurros.
Por
en ocasiones
callarte.

Gracias por amarme
a tu manera
a veces tan desagradable.

Te ruego no me pruebes hasta el punto
de volver a leer estas líneas
obligado a retractarme.

Envíame sólo tribulaciones
te suplico
a la altura de mis posibilidades.

Soy hombre pequeño
y seguramente una tragedia
me haría odiarte.

Gracias, mi Dios, mi padre,
arbitrario dictador de mi existencia
absurdo misterio de mis días
luz escasa para mis tareas.

Gracias, mi Dios.
Por ahora, todo ha tenido sentido.

De momento, todo valió la pena.

 

EL CUERPO NECESARIO

“El problema crucial, a la hora de plantearse el peso de la conducta en la evolución de las especies, es saber si los efectos Baldwin realmente ocurren; saber cuál es su peso real en los procesos evolutivos. El profesor Sánchez González, junto con el profesor Loredo, explican qué es el efecto Baldwin, o sea, la selección orgánica, en un artículo reciente: “Organic selection supposes that, during their lifetime, organisms make new adaptations (things they learn or new habits they acquire) which have a positive effect on their survival. Although these habits are not directly passed on to their descendants, they can continue through other means (i. e. by repeating individual learning, imitating, facilitating or instructing). These new habits could be, for instance, new migratory routes or new ways to obtain food. They change to some extent the ‘style of life’ of the group (new climate conditions, new predators, new food sources, etc.). In the long term, hereditary changes which occur will be selected if they fit this ‘style of life’ and strengthen the persistence and efficiency of those habits (enhancing temperature regulation, predator detection, food exploitation, etc.).”[1]

Aunque el efecto Baldwin vuelve a ser tenido en consideración por muchos teóricos de la evolución, Sánchez González y Loredo critican a aquellos autores que hacen una interpretación restrictiva de la selección orgánica, en último término mecanicista, eliminando precisamente la problematicidad irreductible de la conducta animal.

En el fondo, late la cuestión siguiente: si la conducta es algo reducible, o no, a las pautas algorítmicas supuestamente determinadas por la estructura neural del organismo; ni siquiera importaría que esta estructura neural estuviera exclusivamente determinada por la carga genética o por presiones ambientales o por ambas, porque incluso el proceso epigenético sería pensado como una programación del organismo, cuya conducta posterior, madura, se vería controlada por dicho programa (que es, precisamente, el que determina su estructura neural). Por su parte, en la selección orgánica, el planteamiento es absolutamente otro: “Es necesario insistir (…) en que lo característico de la conducta es la ‘elección’. ¿Pero cómo podemos llamar ‘elección’ intencional a un subconjunto de caracteres fenotípicos? Habría que considerar (…) si el papel de la conducta es distinto de cualquier otro rasgo fenotípico.”[2]

En definitiva, la discusión se plantea alrededor del concepto de consciencia; si ésta puede ser atribuible a los animales, en qué medida y con qué gradaciones.

El problema de la consciencia ha sido prácticamente un tabú científico hasta hace poco tiempo: tema demasiado cercano a las vaguedades metafísicas de los filósofos. Pero los científicos están perdiendo el miedo. Buena parte de los neurobiólogos de la Affect Revolution a los que hemos hecho referencia en el anterior capítulo, están tratando el problema de la consciencia. Empiezan a tomar en serio la posibilidad de que los animales también la posean, aunque no evidentemente al mismo nivel que la puede tener el ser humano; así que ya se está empezando a hablar de diversos niveles de consciencia animal, precisamente en relación directa con la complejidad conductual desplegable por el organismo correspondiente.[3] Para comprender la importancia crucial de estos planteamientos, léase este texto de Jaak Panksepp: “In sharing this viewpoint about the sources of consciousness, I am affirming a truism of 20th century behavioral science: Evolution can mold brain functions only by inducing changes that modify the efficacy of behaviors. Affective representations promote certain classes of behavior patterns, and with the additional evolution of various highly differentiated sensory and motor tools, affective states may increasingly provide an internal reference point for more complex abilities. Thus, in complex organisms such as human adults, affective feelings may arise from a build-up of reverberations in the extending SELF-schema, which is experienced as a mounting sense of “force” or “presure” to behave in a certain way. With psychological development, organisms may develop a variety of counterregulatory strategies, ranging from various cognitive-perceptual reorientations to the withholding of behavior patterns. In other words, since the basic emotions provide fairly simpleminded solutions to problems, it would be adaptive for organisms to be able to generate alternative plans. Still, such newly evolved brain abilities may continue to be referenced to the affectively experienced neurodynamic status of the primal SELF. To put it quite simply: Animals may adjust their behaviors by the way the behaviors make them feel.”[4]

El proceso de desarrollo de los progresivos niveles de consciencia en la evolución de las especies es el despliegue de círculos concéntricos cada vez mayores, círculos que simbolizan el campo de posibilidades abierto a las conductas de los organismos.[5] Pero el grado de variabilidad, cada vez mayor, que se va desplegando en la propia evolución y que va aportando a los animales más desarrollados una mayor capacidad para llevar a cabo planes alternativos, hace relevante el análisis de la conducta en cuanto que patrón progresivamente variable. Se abre un espacio que la consciencia debe escoger cómo rellenar. Cuanto más compleja sea dicha consciencia, mayor cantidad de soluciones podrán ser encontradas. Es el despliegue de la flexibilidad al nivel de la conducta.

Al mismo tiempo, los beneficios otorgados por el aumento de la flexibilidad conductual parecen ir imponiendo ciertas condiciones a los cuerpos que sustentan tales propiedades. Es decir, no es sólo que las conductas dependan de los cuerpos de los animales que las realizan; sino que los cuerpos empiezan a depender de las conductas que el animal es capaz de ejecutar. Los cuerpos se transforman para adaptarse a las nuevas conductas. Y se transforman para hacer cada vez mejor las conductas descubiertas.

Lo cuál es muy importante cuando nos planteamos el misterio de la antropogénesis: el hombre se define por su impresionante flexibilidad conductual, sin parangón en nuestro planeta. De tal manera, ¿es casual que tal flexibilidad haya surgido en el linaje de los primates? ¿Es casual que un animal racional deba tener cinco sentidos, un sistema nervioso central, unas manos increiblemente versátiles, un sistema hormonal y neuroquímico como el nuestro?

Realmente, ¿es tan azaroso que tengamos el cuerpo que tenemos?”

Discursos actuales de la Biología: las fronteras de la cuantificación; trabajo final de DEA de Xacinto Fernando Bastida García, dirigido por Juan Bautista Fuentes Ortega; pgs. 49-51.

 

[1] “In circles we go. Baldwin’s theory of organic selection and its current uses: a constructivist view”, José Carlos Sánchez González & José Carlos Loredo, en Theory & Psychology, vol. 17 (1): 33-58, 2007; pg. 34. Agradecemos la amabilidad del profesor Sánchez González, que nos hizo llegar este artículo por correo electrónico, el cual ha sido de gran ayuda para el desarrollo de esta investigación (como también lo ha sido su magnífica tesis doctoral, ya citada anteriormente).

[2] “El ‘efecto Baldwin’”; op. cit.; pg. 46.

[3] Es obligado citar el libro de António Damásio, “The feeling of what happens”, Random House, London, 1999 (hay traducción española: “La sensación de lo que ocurre”, Debate, Madrid, 2001). Otro autor muy interesante es el fisiólogo evolutivo australiano Derek Denton, especialmente su libro “The Primordial Emotions: The dawning of consciousness”, Oxford University Press, New York, 2005.

[4] “Affective Neuroscience”; op. cit.; pg. 311.

[5] “(…) la dirección que muestra la evolución es, para Baldwin, el progreso en la plasticidad, en la potencia de acomodación.”; “El ‘efecto Baldwin’”, pg. 187.

LAS ACTIVIDADES SIGNIFICANTES DE ESOS CUERPOS

En la página 32 de mi trabajo final para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía, escribía yo:

Aunque poseedor de un vasto conocimiento sobre cualquier tipo de cuestión neurológica, la especialidad de Panksepp es la psiquiatría. Su modo de acercamiento a las cuestiones fundamentales de la emocionalidad humana se ha basado en trabajos de laboratorio fuertemente invasivos con animales. En 1998 aparecía su Affective Neuroscience, que puede ser considerado como el tercer hito de la Affect Revolution acaecida durante la pasada década de los 90.

Mi trabajo se titulaba Discursos actuales de la Biología: las fronteras de la cuantificación. Y el año de estudio, investigación y escritura que dediqué para su redacción fue uno de los más felices de mi vida. Si en algún momento de mi existencia me he sentido efectivamente un filósofo, fue durante aquel año. Y el resultado de aquel año fue un texto que aún me gusta releer de vez en cuando y del que no puedo negar que me siento bastante orgulloso.

Hoy he descubierto que Jordan Peterson considera a Panksepp un genio y que recomienda encarecidamente la lectura de su Affective Neuroscience. En mi trabajo, yo hablaba de Panksepp en el segundo capítulo, dedicado a los debates contemporáneos en el ámbito de la neurobiología. Citaba su obra junto a la de Antonio Damasio y Joseph LeDoux, como tres referentes de un nuevo camino en ese campo de investigación; así, en la página 33:

Insistimos: en estos investigadores no se produce una clausura reduccionista del dualismo de tradición cartesiana, ni de las ambigüedades aristotélicas respecto de los dos intelectos humanos; en estos investigadores está cuajando una concepción del ser humano en la que la somaticidad, los cuerpos de los hombres y las mujeres, recobran completamente su unidad sustancial, resituando los diversos elementos que componen la personalidad humana en una tensa conjugación que se resuelve finalmente en las actividades significantes de esos cuerpos.

Escuchar a Jordan Peterson en la primera conferencia que dedica al estudio de la Biblia me ha traído muchos recuerdos de aquel maravilloso año de estudio universitario. He vuelto a sentir esa intución profunda de que el conocimiento científico en ningún caso imposibilita mi pasión teológica; más bien al contrario, la sitúa en el camino adecuado; sobre todo, paradójicamente, por humilde. Porque la buena ciencia es humilde, pues hace muchos esfuerzos para no hablar sin sentido. La buena ciencia es una de las mejores formas de proteger el misterio, porque pone límites estrictos a lo que un ser humano puede realmente conocer.

Releo el final de aquel trabajo universitario, que ya hice entrada (con unos ligeros retoques) años atrás, y me descubro profundamente cercano a Jordan Peterson. Cuando le escucho hablar, en la misma frase, de la verdad contenida en los cuentos de hadas y del momento de separación evolutiva entre seres humanos y chimpancés, me siento en casa. Y feliz.

No queda otra cosa que buscar en YouTube, reproducir y gozar. A Dios gracias.

IFIGENIO BENAVIDES, TERRORISTA CULTURAL

Varios agentes de traje oscuro rodeaban el calabozo, tapando a la figura que moraba entre los barrotes; de la cual sólo resultaban visibles un par de zapatillas deportivas despojadas de sus correspondientes cordones.

El veterano policía nacional, que llegaba en esos momentos para el cambio de turno, miró a su compañero sentado tras la mesa, con cara de no entender.

-¿Y todos esos?

-CNI -contestó el de la mesa, mientras recogía sus cosas, para dejar el sitio al recién llegado.

-¿Un yihadista? -preguntó otra vez.

-No… Un terrorista cultural -dijo el compañero, torciendo la sonrisa-. Se puso a cantarle una canción a un par de mujeres en la sección de lencería de El Corte Inglés. Dos mujeres vestidas a la musulmana, sólo con las gafas de sol al aire. Resultaron ser dos de las cuatro esposas del secretario de la embajada de Arabia Saudí en España.

El policía recién llegado volvió a mirar hacia las zapatillas deportivas del calabozo, esbozando media sonrisa.

-¿Qué canción era? -volvió a preguntar.

Atrévete, de Calle 13 -respondió el otro, a punto ya de irse-. Ya sabes… deja de tapalte… -canturreó, mientras movía con torpeza las caderas-. El embajador, al parecer, ha amenazado con la posibilidad de anular el contrato de construcción de fragatas en Ferrol…

-¿Cómo se llama el tipo?

-Benavides. Ifigenio Benavides. Inventado, supongo.

Un silbido pachanguero empezó a escucharse desde el interior de la celda.

EL HUMILDE AGRADECIMIENTO EN EL PECHO DE CADA CUAL

El bueno de Carlos Marín-Blázquez me da a conocer este texto, desconocido para mí, de mi maestro Juan Bautista Fuentes. El resto de la cita lo podéis encontrar aquí.

“De manera que, si alguien me dijera, ¿cuál es la solución?, lo primero que haría es dar respuestas negativas. La solución no es meramente técnica, meramente económica, no es meramente política; la solución está en el pecho de cada cual, en el corazón de cada cual. El error de las izquierdas y de las derechas es confiar en una solución, bien solamente política (las izquierdas), o sólo técnicamente económica (las derechas): que el mercado, por sí mismo, acabará reconstruyéndose… El mercado, por sí mismo, no hace sino reproducir en abstracto la propia laminación de la vida económica. Para eso está el estado, para intervenir. El estado, es decir, esa estructura que no tiene otra función más que la de intervención sobre una sociedad meramente económica, laminadas ya o disueltas las referencias comunitarias, no tiene en sí mismo tampoco la solución. Sin duda yo diría: frente al mercado, el estado. Pero frente al estado, la comunidad. Entonces el problema es que la comunidad no la va a crear nunca el estado, ni la van a crear nunca las relaciones económicas. Y entonces, ¿qué tenemos a nuestra disposición para reparar la vida comunitaria? Pues la solución es muy sencilla, es adoptar una actitud ante la vida tan humilde que consista básicamente en el agradecimiento. Es decir, allí donde halla que el primer movimiento del corazón no sea el agradecimiento, es imposible la instalación de la vida comunitaria. Y por tanto, agradecer es dar las gracias a algo que uno entiende que le han regalado gratuitamente. Allí donde no hay sentido del agradecimiento es imposible la vida comunitaria. Y la vida comunitaria es precisamente compañía espiritual. Y la compañía espiritual, no es algo a lo que tengamos derecho. La compañía espiritual es algo que nos han regalado y que nosotros regalamos. Y por tanto, mientras no seamos capaces de asumir la idea de agradecimiento, no se crearán los pivotes sobre los cuales pueda haber vida comunitaria en función de la cual se podrá empezar a organizar un estado que sea capaz de controlar la situación económica. Y mientras esto no ocurra, no hay soluciones técnico-políticas, no hay soluciones técnico-económicas. La cuestión es cuándo esto podrá ocurrir.”

EL ETERNO DILEMA

Dudar entre madre y perro es completamente lógico y natural.

Una madre, símbolo de la máxima capacidad de entrega y amor que puede alcanzar un ser humano, puede, en su libre arbitrio, tomar la decisión de eliminar la vida que crece en su vientre.

Un perro, sin embargo, representa la entrega y el amor sin límites. Precisamente porque el perro, como animal, carece de la capacidad de juzgarnos. Nos amará seamos como seamos, hagamos lo que hagamos. Bastará con darle de comer y sacarlo a ensuciar el barrio varias veces al día para que nos profese un cariño sin fisuras.

Sólo una madre puede hacernos dudar y convencernos de que aceptemos relacionarnos con esa cosa tan nefasta y destructiva: el ser humano. Sólo eso nos puede separar de lo que realmente queremos hacer: vivir rodeados de perros que nos lamen y nos quieren a pesar de todas nuestras imperfecciones, a pesar de todos nuestros pecados, a pesar del patético ejemplo de seres humanos que nosotros mismos podemos llegar a ser.

Occidente se vacía de niños y se llena de perros. Millones de perros. Pablo Iglesias pide en el debate electoral el descenso del IVA en productos veterinarios. Aun siendo él mismo padre, sabe que ese IVA preocupa a más gente que el IVA de los pañales.

Sustituimos familias por jaurías caseras. Sustituimos madres por perros. Las familias son incómodas, repletas de individuos que limitan nuestros deseos, nuestro tiempo libre. Nos exigen sacrificios. De los de verdad, de los que apenas te dejan tiempo para exponer tu vida en Facebook.

Un perro nos acompaña y nunca nos traiciona.

Nunca nos traiciona. He ahí la clave de todo.

El pavor a la posibilidad del inmenso dolor que puede provocar la traición de un ser querido. Nada puede hacer más daño que un Judas.

Nada puede hacer más daño que un ser humano.

Elijamos, pues, a los perros.

Elige perro. Vota PACMA.

ZIZEK vs. PETERSON

Aprovecho la pausa en el estudio para comer y preparar el puré de ternera de Ana Ofelia.

Y aprovecho ambas cosas para escuchar y ver (de reojo) el debate de ayer en Toronto entre Jordan Peterson y Slavoj Zizek.

Aún tengo que terminar de verlo, pero ya he visto lo suficiente como para saber que vale la pena su difusión.

Espero que, más adelante, aparezcan vídeos en YouTube con subtítulos en español; cuando tal cosa ocurra, actualizaré esta entrada.

Por ahora, aquí dejo el vídeo que he encontrado.

EL SOSIEGO ACANTILADO ES UN BLOG CRISTIANO

¿Echo de menos la Iglesia Católica?

No lo sé.

Tampoco creo que se pueda decir que me he despreocupado completamente. Sigo con bastante atención las noticias más relevantes del mundo católico, sobre todo a través del blog argentino The Wanderer.

Hoy, en cuanto he podido, he leído el texto que el Papa Emérito, mi admirado Benedicto XVI, tenía intención de publicar en un periódico alemán, y que, a estas horas, ya ha sido filtrado a las cuatro esquinas del universo mundo.

Creo que sigue valiendo lo que escribí en agosto de 2016, mientras solidificaba el fracaso de mi matrimonio. Y sí, siempre ha quedado a la vista la cruz de alguna iglesia.

¿Sigue sin haber propósito de enmienda? Desde luego, sigue sin haber propósito de enmienda de aquel matrimonio. Pero también hay dolor por la responsabilidad que tengo en aquel fracaso. Dolor y culpa por la inmadurez demostrada en mi práctica del sacramento. No estaba suficientemente preparado. Y me arrepiento de muchas decisiones tomadas.

Pero, aunque había inmadurez, mi voto fue sincero. Y la única salida católica honesta y verdadera hubiera sido permanecer fiel a dicho voto. Cosa que, conscientemente, decidí no hacer.

Ser católico, como muchos de ustedes saben, es bastante complicado.

¿Se ha ido el cristianismo de mi vida? No. Jamás. De hecho, creo que hubiese sido imposible atravesar estos tres últimos años de existencia sin el referente trascendental cristiano. Sin la Cruz.

Y ser padre creo que ha supuesto una profundización radical en mi conocimiento del cristianismo. Y de mí mismo.

No sé medir si era mejor persona durante mi período católico o lo soy ahora. Tampoco tengo muy claro que tenga demasiado sentido ponerse a echar cuentas al respecto. Supongo que tuve buenos momentos entonces y supongo que los sigo teniendo ahora.

Pero abandonar el catolicismo me ha permitido dejar de ser un fariseo. Lo cual está muy bien. Siento que haya tenido que ser por el lado débil, pero mis propias decisiones (malas decisiones), me pusieron en situación de obligarme a una serie de actos que, sin duda alguna, superaban mi fe y mis fuerzas. Podría haber dejado de ser un fariseo cargando sobre mis espaldas una cruz más pesada; pero no he sido yo agraciado con tal grado de fe. Y mi mera voluntad sólo habría producido desastres más perniciosos aún de los que ya estaba produciendo.

¿Echo de menos comulgar? No lo sé. A veces creo que sí. Me imagino una vieja iglesia, oscura, el sacerdote oficiando solo, ensimismado en el rito, sin prestar atención a otra cosa que no sea la mesa sacrificial del altar. Hay tal silencio que puedo escuchar el roce de las telas que visten al sacerdote cuando hace la señal de la cruz repetidas veces sobre la hostia. Nadie nos ve. Solos en la oscura iglesia, Dios, el sacerdote y yo. Inclino la cabeza, abro la boca y Dios reposa en mi lengua. El Dios que se entrega. El Dios que muere por mí. El Dios al que tengo que imitar. El Dios al que tengo que encarnar. Y morir, así, por Él y para otros.

Intento, desde mis múltiples limitaciones y debilidades, ser, para mi compañera y para mi hija, un buen esposo y un buen padre. Mi fe, cada vez más firme, es que, para ello, no tengo mejor camino que la Cruz.

Morir, cada día un poquito más, cada día un poquito mejor, por y para ellas.

Y que Dios me perdone si me equivoco.

PANTALLAZOS CASUALES

Recién tomado de la edición digital de El País.

Problemas

y soluciones.

The Wanderer

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

En Compostela

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

De libros, padres e hijos

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

Al Servicio de su Majestad

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino