El sosiego acantilado

non mea voluntas

VIVA LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Mi emisora de radio favorita es Rock FM.

Siempre le agradeceré al Concilio Vaticano II que hiciese posible todos estos fantásticos momentos de buena música, que tanta compañía me han proporcionado.

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VILLALPANDO

Villalpando.

Cinco minutos para que el autobús vuelva a la carretera.

Un revoltijo de gorriones entre los andenes.

Hasta que sólo queda una cría. Recién caída del nido, supongo. Se queda quieta y pía. Pía un buen rato. Hasta que se calla. Y mira alrededor. Se acercan de vez en cuando otros gorriones, que parecen sentir curiosidad. O, simplemente, intentan saber si esa cría es suya.

El autobús arranca.

El pequeño gorrión sigue solo y quieto, entre los andenes.

¿Cuál es la función de la angustia de este pequeño gorrión en el destino del universo?

Que sea escrita, quizá.

Y que retumbe en un pequeño ejemplo cotidiano el cósmico y rebosante despliegue de dolor que ha sido necesario montar como escenario, para que pueda ser representado cada uno de nuestros dramas.

Si vuestro Dios no es el autor de ese teatro sangriento, entonces no adoráis al verdadero Dios.

No os preocupéis: suele pasar.

También en Villalpando.

LITERATURA ADMINISTRATIVA II

“El proceso se inicia mediante una solicitud o petición. Se trata de una solicitud y no de una demanda, porque no existe aquí actor y demandado, ni una pretensión deducida de una parte frente a otra, sino que los legitimados para pretender la separación o el divorcio (los cónyuges y solo ellos), convienen en ello.

Al escrito por el que se promueva el procedimiento deberá acompañarse la certificación de la inscripción del matrimonio y, en su caso, las de inscripción de nacimiento de los hijos en el Registro Civil, así como la propuesta de convenio regulador conforme a lo establecido en la legislación civil y el documento o documentos en que el cónyuge o cónyuges funden su derecho, incluyendo, en su caso, el acuerdo final alcanzado en el procedimiento de mediación familiar.”

Apuntes de la editorial CEF para la oposición al Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa; tema 30, pgs. 5-6.

MISTERIOSO TROPIEZO

Si pudiéramos demostrar la existencia de Dios, todo se habría sometido al fin a la soberanía del hombre.

La existencia de Dios es indemostrable, porque con una persona tan sólo podemos tropezar.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pgs. 905, 920.

“Vermillion Cliffs”, de Jeremy Lipkin

BASTIDA

Paciencia feita arma.

Rodas de vagar cara os muros do cantil.

No colo de madeira, ata o día for chegado.

¿LE HAS DADO YA GRACIAS A DIOS POR ESTE FRACASO?

LEYENDAS PARA UNA PEQUEÑA VALQUIRIA

Es una historia que mi bisabuela solía repetir en sus últimos años de vida.

Mi tatarabuela Dolores, la madre de la madre de la madre de mi madre, murió nueve meses antes de nacer yo. Por lo que se cuenta, fue una mujer extraordinaria. Casada con un carabinero, tuvieron una decena de hijos. Lo cual no les impidió adoptar a un niño que encontraron abandonado en una cuneta. Donde comen doce, comen trece.

De una reciedumbre extrema, tenía frases del tipo: la mujer que no quiere tener más de un hijo es una fulana.

La historia que le gustaba repetir a mi bisabuela trataba sobre una cuñada de su madre Dolores, a la que su marido solía insultar y pegar cuando se le iba la mano con el alcohol. También solía pegarles a sus hijos.

Así que mi tatarabuela decidió ir a verla para darle el siguiente consejo: cuando él empezase a insultarla, ella debía irse a la cocina. Antes tenía que haber escondido allí un buen palo. Cuando el marido hiciese amago de pegarle, ella debía tirarle a los ojos una presa de ceniza, para cegarlo. Hecho esto, debía coger el palo y pegarle en la espalda (no en ninguna parte delicada o peligrosa) hasta que se quedase sin fuerzas.

La cuñada de la tatarabuela Dolores siguió el consejo. El marido se pasó varios días recuperándose de la paliza. Nunca más volvió a ponerle la mano encima.

Éstas son el tipo de historias que escuchará mi Pequeña Valquiria, si Dios quiere. Para que sepa la sangre que corre por sus venas. La sangre a la que tiene que rendir honores.

‘La Vigilia de la Valquiria’, de Edward Robert Hugues (alrededor de 1915)

LUME

-¿Tiene muebles viejos?

La señora escrutaba los varios pares de ojos que le devolvían la mirada más allá del umbral de la puerta recién abierta. La mujer se quedaba pensativa un momento y se metía dentro de casa. Los chiquillos esperábamos ansiosos.

Había habido suerte: una mesilla de noche. No era muy grande, así que podíamos llevarla sin problemas entre todos.

Hasta la luminaria.

Alguien había traído el enorme palo central una semana antes y lo había apuntalado en el descampado al lado de la Plazoleta. Nunca tuve muy claro de donde lo sacaban los mayores (los chavales de 15 o 16 años). Por allí cerca teníamos la cabaña donde leíamos nuestros primeros cómics pornográficos. Dejamos la mesilla de noche en la base de la luminaria, en constante crecimiento.

Se acercaba San Juan. El cole había terminado. Empezaba el verano. No podíamos ser más felices.

Cada barrio de Ferrol preparaba su propia luminaria. Alrededor de la hoguera principal se encendían otras más pequeñas, que eran las que se saltaban para cumplir con el anual bautismo de fuego. Se asaban sardinas y todo el barrio se reunía alrededor del fuego.

No hay día del año que me duela más estar lejos de La Ría.

Años más tarde, pude vivir San Juan de otra manera. Pasaba unos días en la Seaña, en casa de mi tía Marisa. La Seaña es un lugar de Mugardos, en la margen izquierda de la ría de Ferrol. De ahí proviene mi familia materna.

Cuando se va acercando La Noche, en cada casa se va preparando una hoguera. Y entonces, según va creciendo la oscuridad, y en el cielo van naciendo a docenas las estrellas, La Ría se va poblando de pequeños puntos de luz, que reflejan en la tierra el portentoso espectáculo cósmico de la Creación.

No hay día del año que duela más estar lejos de La Ría.

Pero ahora regresar por San Juan sólo tendrá sentido si es para mostrarles esa belleza a sus ojos de niñas curiosas. Madre e hija. Dios mediante.

45 AÑOS

 Mi amigo Paco me pasa este interesantísimo enlace, en el que se puede ver a Nasser reírse de las pretensiones del líder de Hermanos Musulmanes.

Para mí, el dato relevante es la comparación entre las dos fotos que acompañan al artículo. Una está tomada en 1959, la otra en 2004; ambas, en la universidad de El Cairo.

Nasser se reía de Hermanos Musulmanes. Pero la diferencia entre ambas fotos es el resultado de 45 años de su intenso trabajo militante.

Nasser era socialista y trató de cambiar la sociedad desde el estado; Hermanos Musulmanes es una sociedad islámica de base, dedicada, entre otras muchas cosas (terrorismo incluido), a la protección económica de huérfanos y viudas. Una auténtica red social estructurada más allá del estado, con capacidad política en la actualidad para hacerse con el gobierno de Egipto de forma legítima a través de elecciones democráticas (a no ser que haya golpes de estado que los expulsen del poder).

45 años.

Veamos quién se ríe en Europa dentro de 45 años de lo que se ríe ahora.

EL CABALLERO DE LA ROSA

Decido dejarme acompañar durante las comidas por mi colección de óperas aún no vistas. Entre las cuales figuran aquellos DVD que me fueron regalados hace años, durante mi época de portero de fin de semana.

Era una importante familia burguesa, de histórico renombre, acostumbrada a vivir con el dinero suficiente como para no jerarquizar sus prioridades en base a criterios cuantitativamente superficiales. Sus coches eran baratos, funcionales y no les importaba que cumpliesen años; pero todos los veranos tenían plaza reservada en Salzburgo o en Bayreuth. Lo primero es lo primero; y lo primero, para aquella familia, era el arte elevado a su más alta expresión. Algunos de los regalos que ellos recibían en aquellos festivales me eran ofrecidos a mí a la vuelta. Mostraban cariño e interés por ese portero que siempre estaba leyendo, estudiando y escuchando música. Le hacían recomendaciones, conversaban con él sobre literatura.

La familia tenia un amigo que, más que amigo, era otro miembro de la misma. Pasaba el hombre más tiempo en aquel edificio que en su propia casa. Una persona jovial, con una cultura portentosa, apasionado de la ópera y la literatura. Adoraba las obras de Richard Strauss, especialmente las que tenían libreto de Hofmannsthal. Y se empeñó en que yo también las amase. Así que le dijo a su fiel y viejo amigo, uno de los miembros de aquella familia, que me grabase un buen puñado de las que ellos tenían.

Sonrío al recordar su pasión por Florencia. Es inagotable -me dijo tras pasar allí una semana, por enésima vez-; uno podría demorarse durante días en los detalles de una sola de sus iglesias…

Una vez me dio a leer un artículo suyo sobre El Anillo wagneriano, en el que pude vislumbrar cierta tristeza profunda tras su alegre y campechana fachada.

He tardado cierto tiempo en cumplir los deseos de aquel hombre. Aún me emociona recordar el sincero y cariñoso abrazo de despedida que me dio el último día que trabajé en aquel chiscón.

Me gustaría que supiese lo feliz que me ha hecho hoy con su regalo.

Porque yo sé que él piensa, como pienso yo, que el placer de gozar la belleza sólo es superado por el placer de regalarla a quien aún no la conoce.

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo

El Rancho de San Ysidro

Peripecias de un aprendiz de campesino

El perfil menos humano

“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

La saga de Dashiell

non mea voluntas

A Día de Hoy

Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester