El sosiego acantilado

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres

EL MINISTERIO DE LA SOLEDAD

Theresa May nombrará a una secretaria de estado para luchar contra la soledad de los británicos.

La Modernidad tiene estas cosas: primero crea los problemas y después, al ver los resultados, se agita inquieta y legisla ministerios.

Matizo, porque la Modernidad nunca asumirá la culpa del mundo que ha creado. Ella, nos dice, sólo viene a solucionar problemas que siempre han estado ahí.

Pero el dejarse engañar, a estas alturas, ya supone complicidad. La Modernidad nos exige ser unos perfectos consumidores-productores, sacrificar todo nuestro tiempo vital creando mercancía y comprando mercancía, en un mundo en el que ya todo es mercancía. A cambio, nos promete la satisfacción de todos nuestros deseos más oscuros.

Curiosamente, este tipo de vida ha transformado a buena parte de la sociedad occidental en un amasijo de egoístas solitarios adictos al porno.

Gran sorpresa.

Y la Modernidad cree que solucionará la soledad de los ancianos con leyes. Ciertamente, hay pocas cosas más patéticas que las supersticiones modernas.

Yo sé cómo se soluciona la soledad de los ancianos. Se lo vi hacer a mi tía Lolita, a mi abuela, a mi madre.

Mi tía Lolita cuidó de su suegra, inmovilizada en una cama e incapaz de articular palabra, limpiándola y alimentándola con sus propias manos, hasta su muerte.

Mi abuela Pacucha cuidó de su madre, en un quinto piso sin ascensor, hasta que murió.

Mi madre cuidó de su madre y de su abuela, hasta que murieron.

Sé lo que es el amor, porque he visto a mi madre sonreír feliz al salir del baño, tras limpiar y lavar a su abuela, la cual cojeaba contenta abrazada a su nieta.

Así se lucha contra la soledad de los ancianos.

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ORACIÓN

Vivir con lucidez una vida sencilla, callada, discreta, entre libros inteligentes, amando a unos pocos seres.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 263.

‘Sea watchers’, de Edward Hopper (1952)

EL FIN DE LAS ESTRELLAS FUGACES

En los arabescos del camino
nos viene a la memoria el planeta imaginario que compartimos siendo niños.

Y a pesar de la insistencia en perderse
en galaxias muy, muy lejanas
aquí estamos nuevamente
viejas lunas repletas de cráteres
orbitando un mismo planeta
en el que se acaba de descubrir vida.

Para
Dios mediante
no volver a ser nunca jamás
estrellas fugaces.

REGALO

Atravesar el desierto
para reconocer en lo débil y desechable
el sentido de todo.

Agradecer el ejemplo inigualable.

Sabiduría.

“Nativity (Brown)”, de J. Kirk Richards

ENCUENTRO

Lo encontré
contemplando en silencio la furia apática de los océanos acantilados.
Y en ese lugar del bosque donde el paso de un hombre es apenas el eco de un suspiro.

Parecía preocupado
por la posibilidad de estorbar a alguien
la vista del paisaje.
Estaba en el mundo
como el que no quiere molestar en casa ajena.

Paseaba tranquilo entre misterios.

LA NUEVA POLÍTICA

Desde mi punto de vista, el mejor análisis de eso que fue llamado El 15-M lo hicieron los Lendakaris Muertos en su canción La Hoz y el Martini.

La primera criba de aquellas masas melifluamente revolucionarias nos dejó como resultado algo poco novedoso: otro partido político. Que venía a cambiar las reglas del juego y a limpiar las viejas formas de la política española.

La conclusión de aquel proceso tuvo su culminación en la noche de ayer: en medio de la campaña electoral, la representante del partido político que seguramente va a ser decisivo para la formación del próximo gobierno catalán, acudió al programa televisivo que mejor encarna el nivel de la actual cultura española: Sálvame Deluxe.

¿Para explicarnos las razones de justicia social que puedan existir en la independencia de Cataluña?

No. Para hablarle a Jorge Javier de sus pasados amores.

Ciertamente, esto sí que es Nueva Política. Nunca habíamos visto tal.

Sigamos cantando, pues: He visto cosas que nunca creeríais…

ESA SINGULAR DISPOSICIÓN DE LOS HOMBRES

“La lentitud del Congreso, y su sesión permanente, comenzaron a ser un tema de desasosiego; incluso algunos de los legislativos habían recomendado suspensiones y sesiones periódicas. Como la Confederación no había previsto una cabeza visible del gobierno durante las vacaciones del Congreso, y como resultaba necesario para supervisar los asuntos ejecutivos, recibir y comunicar con ministros y naciones extranjeras, y reunir el Congreso en emergencias súbitas y extraordinarias, propuse a principios de abril el nombramiento de un comité que se llamaría Comité de los Estados, formado por un miembro de cada uno que permanecería reunido durante la vacación del Congreso; que las funciones del Congreso deberían dividirse en ejecutivas y legislativas, reservándose la segunda y delegándose la primera en ese Comité. La proposición fue aceptada más tarde; el Comité designado, que entró en funciones en la subsiguiente vacación del Congreso, disputó muy pronto, se escindió en dos facciones, acabó dimitiendo y dejó al gobierno sin cabeza visible alguna hasta la siguiente reunión del Congreso. Hemos visto después suceder la misma cosa en el Directorio francés; y creo que sucederá siempre en ejecutivos basados sobre una pluralidad. Creo que nuestro modelo combina óptimamente la sabiduría y la practicidad, suministrando una pluralidad de consejeros pero un solo árbitro para la decisión final. Estaba yo en Francia cuando me enteré de ese cisma y separación de nuestro Comité, y hablando con el Dr. Franklin sobre esta singular disposición de los hombres a disputar y dividirse en facciones él ofreció sus sentimientos, como le era habitual, por vía de apólogo. Mencionó el faro de Eddystone, en el canal inglés, construido sobre una roca e inaccesible en invierno por el tumultuoso carácter de ese mar durante dicha estación; que, por consiguiente, todas las provisiones para los dos fareros se llevaban necesariamente en otoño, pues no podrían volver a ser visitados de nuevo hasta el retorno de la estación más cálida; y que el primer día practicable de primavera un barco puso proa a ellos con provisiones frescas. Los marinos se encontraron en la puerta a uno de los fareros y le abordaron con un ¿Qué tal amigo? Muy bien. ¿Cómo está tu compañero? No lo sé. ¿No lo sabes? ¿No está aquí? No podría decirlo. ¿Le has visto hoy? No. ¿Cuándo le viste? No le he visto desde el último otoño. ¿Le has matado? Yo no, desde luego. Estaban a punto de prenderle, por haber matado con certeza a su compañero, pero él quiso que subiesen las escaleras y lo descubriesen por sí mismos. Hacia arriba fueron, y hallaron allí al otro farero. Parece que habían disputado poco después de haber sido dejados allí, que se habían dividido, asignando las tareas de arriba a uno y las de abajo al otro, y que no habían vuelto a verse o hablarse desde entonces.”

Autobiografía y otros escritos, de Thomas Jefferson; Tecnos, 1987; pgs. 60-61.

LOS CACHORROS DE LA MANADA

Son innumerables los artículos y estadísticas de estos últimos días que inciden en el creciente problema de la violencia sobre la mujer.

En uno de ellos, descubrimos lo acostumbrados que parecen los jóvenes españoles a la presencia de tales sucesos.

En otro, el doctor en Psicología Javier Urra dice lo siguiente: El problema hoy es que la agresión grupal está aumentando. Es un punto de inflexión. El grupo genera combustión por sí mismo. ¿Cometen los hechos por el alcohol y las drogas? ¿O toman las drogas para desinhibirse y salen de caza y cometen el acto? La respuesta es la segunda.

El discurso hegemónico considera que esta violencia masculina sobre las mujeres es causada principalmente por posiciones propias de actitudes y religiones incapaces de ponerse a la altura de los tiempos. El famoso patriarcado.

Pero lo que contemplamos es que estos datos de violencia crecen en sociedades en las que, como la española, se han aprobado leyes, con amplio consenso social, sobre el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo; sociedades en las que la secularización de la mayoría de la sociedad es un hecho completamente triunfante. Es sabido que los peores datos de violencia de género los proporcionan los progresistas y socialdemócratas países escandinavos.

Así las cosas, el discurso hegemónico contesta que lo que ocurre, entonces, es que las estadísticas sobre violencia machista se disparan por el éxito de las campañas contra el silencio autoimpuesto por las mujeres que sufren tales hechos.

Con lo cual, el discurso hegemónico siempre tiene razón, y su forma de encarar el problema siempre es la adecuada. Suban o bajen las cifras de la violencia, las soluciones que se están poniendo en práctica son las correctas.

Pero la manada no para de crecer.

Así que mi pregunta es:

cuál es la razón de que, en estos tiempos de amplísima y fomentada libertad sexual, en los que somos educados en las maravillas de todo tipo de actos y relaciones orgasmáticas, en los que las campañas en contra de la violencia machista se han hecho sitio en todas las instituciones sociales y estatales, en los que la igualdad de derechos se ha plasmado en todos los textos legales;

¿por qué, justo ahora, la manada no para de crecer?

EL REGRESO A CASA DE XACOBE GONZALEZ

Es la noche del miércoles 16 de noviembre de 2016.

Xacobe Gonzalez contempla el cielo estrellado sobre el Mediterráneo, enfundado en el chándal blue del ejército de tierra francés.

Reza el Rosario por ella.
Reza el Rosario por su madre.
Reza el Rosario por él mismo.

A la mañana siguiente abandonará con sus tres compañeros la residencia de Malmousque y regresará a Aubagne, donde se decidirá su destino.

Y el de tantos otros.

También el de su hija
cuyo ser mora aún
en la sustancia del futuro
en los cimientos del océano
en el primer color del universo.

En la inquieta nada del misterio.

SOBRE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Los artículos 167 y 168 de la Constitución Española de 1978 exponen los dos procedimientos por los que se puede realizar la reforma constitucional.

El artículo 167 presenta el procedimiento ordinario, el único que ha sido utilizado hasta ahora para las dos reformas de 1992 y 2011.

El artículo 168, por su parte, define el procedimiento agravado, que presenta requisitos más complicados para llevar a efecto el cambio en el texto constitucional.

Cualquier reforma que pretendiese dotar a algún territorio del Reino de España del derecho de autodeterminación exigiría cambiar el artículo 2 del Título Preliminar de la Constitución, que explicita la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Por lo tanto, al implicar la alteración parcial del Título Preliminar, tal reforma constitucional exigiría efectuarse a través del procedimiento agravado del artículo 168.

Para ello, el inicio del proceso de reforma debería ser aprobado por mayoría de dos tercios en el Congreso y en el Senado. Cubierto este trámite, se disolverían ambas Cámaras y se convocarían elecciones de forma inmediata. Las Cámaras recién elegidas deberían ratificar la propuesta de reforma, por mayoría simple en el Congreso y absoluta en el Senado. Comenzaría entonces el estudio del nuevo texto constitucional por ambas Cámaras, que sólo podrían aprobarlo tras una nueva votación en cada una de ellas en la que se alcance, nuevamente, los dos tercios de diputados y senadores. Finalmente, el nuevo texto debería ser ratificado en referéndum.

Por lo tanto, serían necesarios 117 diputados para bloquear dicha reforma en el Congreso de los Diputados y 89 en la actual composición del Senado. Ahora mismo, la única formación política que alcanza por sí sola tales números es el Partido Popular, con 134 diputados en el Congreso y 147 senadores.

A pesar del referéndum final, el verdadero momento plebiscitario sería el de las elecciones posteriores a la disolución de las Cortes provocada por la aprobación del inicio del procedimiento de reforma. En tales elecciones, los partidos políticos deberían posicionarse claramente respecto a la aprobación o no del cambio constitucional; si el resultado electoral conformase unas Cámaras capaces de ratificar la reforma con mayorías de dos tercios, entonces sería evidente que la reforma también sería aprobada en referéndum.

Por lo tanto, el momento crucial para detener la transformación del Reino de España en un estado confederal sería votar en tales elecciones a partidos políticos que fueran capaces de sumar la minoría de bloqueo en el Congreso de los Diputados (en el Senado, por su forma de elección, resultaría mucho más complicado alcanzar dicha minoría).

Los 7 redactores de la Constitución Española de 1978; de pie, de izquierda a derecha: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca y Miguel Herrero, de Unión de Centro Democrático; sentados, de izquierda a derecha: Miquel Roca (Convergència), Manuel Fraga (Alianza Popular), Gregorio Peces-Barba (PSOE) y Jordi Solé Tura (PSUC, federado con el Partido Comunista).

Calle del Orco

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Al Servicio de su Majestad

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“En aquella idea vaciaba, como en un molde, todo lo bueno que ella podía pensar y sentir; en aquella idea estampaba con sencilla fórmula el perfil más hermoso y quizá menos humano de su carácter”

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Señores, si quisiéredes mio serviçio prender/ querríavos de grado servir de mio mester