El sosiego acantilado

NON MEA VOLUNTAS

SENTIRES DE SEPTIEMBRE

El mero hecho de que habite este momento, de que pueda aparecer al doblar cada esquina.
Escuchar su voz, camino de alguna tarea, tras la puerta entornada.

Espío desde altos ventanales pausas de naranjos.

Nadie sale ileso tras cuarenta años de vida; y al revelarse el secreto de sus días, la esperanza se retuerce hasta quedar irreconocible.
El tropiezo en los trasiegos de palacio (escenario de miradas y conversaciones) sólo ha de servir para dar forma a un nuevo tipo de melancolía -asunción resignada-, que me mira con hermosos ojos pardos.

Sentires de septiembre, compartiremos pretéritos reclinados sobre el cantil;
las piernas balanceándose infantiles en el vacío, mientras el oro se apaga en el crepúsculo.

Preguntando retóricamente cuántas vidas pueden vivirse en una vida.

¿BAILAS?

Tú también, a esta vieja hora del día, sola.
¿Qué te ha traído por aquí?
¿Tu propia y variopinta colección de tropiezos?

He de decir que te hacen más bella, si cabe.
Aunque todos sabemos ya del inmenso peligro de las cicatrices.

Me obligo a recordar
que yo juré prohibirme
el camino de los pusilánimes
pobres de espíritu
que cortan el árbol
por temor a verlo pudrirse.

Y persevero por la senda de los inviernos asumidos,
para insistir en la llegada de intempestivas primaveras.

Mientras siga sonando la música
de nuestras historias favoritas
sólo tengo una pregunta para ti:

¿bailas?

LA CUESTIÓN FUNDAMENTAL DE LA TEOLOGÍA POLÍTICA CRISTIANA

“Los inicios sagrados del cristianismo se limitan a Jesús, su secta y sus enseñanzas (la tradición del Antiguo Testamento sirve como profecía pendiente de cumplimiento o como prólogo que debe trascenderse). No hay normas sobre cómo gobernar un Estado, un ejército, o un sistema de justicia, ni ninguna indicación clara de cómo debería ser la vida fuera de la secta. La clave, claro, está en que no debería haber Estado, ni ejército, ni sistema de justicia, ni vida fuera de la secta. O más bien la clave está en que no debería haber otro Estado que el reino del milenio de Jesús, otro ejército que las huestes celestiales de Armagedón, otra justicia que el Juicio Final (la salvación o la condena), ni otra vida que la vida eterna. Todas las sociedades cristianas son improvisaciones (concesiones, invenciones, perversiones) en mucho mayor grado que sus correlatos judaicos o musulmanes -por no hablar del confuciano-. Los intentos más serios por volver a las fuentes del cristianismo han conducido a una negación radical de las formas no sectarias (no totalitarias) de la existencia humana.  Como su centro sagrado, el cristianismo es incompatible con la política, pero, a diferencia del hinduismo o el budismo, prevé -y, en cierto sentido, recuerda- una redención que es colectiva, violenta y mundana. La imitación de Cristo supone una existencia sectaria o monástica (en el mundo, pero no de este mundo); la fe en la profecía de Cristo supone la expectativa de la llegada inminente del reino de Dios.

Esta condición congénita tiene tres consecuencias principales. La primera es la tensión inherente -única entre las civilizaciones del tiempo-eje- entre la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre ( la Iglesia separable del Estado y el Estado separable de la Iglesia). La segunda es la variedad y la flexibilidad de las instituciones políticas que pueden arrogarse la legitimidad divina. La tercera es la falta de legitimidad esencial de todas estas instituciones. El hecho de que Jesús no propusiera una sociedad justa antes del Juicio Final significaba que, entretanto, cualquier sociedad podía servir. O ninguna. Todos los Estados que se confiesan cristianos tienen que preparar una defensa no muy convincente de sus credenciales cristianas; todos tienen que enfrentarse a recusaciones milenaristas no muy convincentes.”

La casa eterna, de Yuri Slezkine; Acantilado, 2021; pgs. 144-146.

Talla perteneciente al Coro de los Hermanos de la Cartuja de Miraflores, en Burgos (España)

SU HIJO ES UN MISERABLE

Eso es que has sufrido tener cerca a yonquis, yonquis de los antiguos, de esos coñazo, de dar la lata, de oye préstame atención, y yo-yo-yo, yo-yo-yo. Y haz esto por mí, porque yo no puedo y tal… y el chantaje emocional. A mí me lo hacen mucho, por eso acabaron llamándome nazi, porque los ponía verdes. Fui el primero en decir en la tele y en todos los sitios que son unos falsarios, unos farsantes. Señora, a usted le está tomando el pelo su hija o su hijo, pero le está tomando el pelo en una forma ignominiosa.

O sea, es usted mucho más dependiente de sus medicinas que él de la supuesta heroína o cocaína. Mucho más. Y sin embargo se deja chantajear, porque en el fondo no está dispuesta a reconocer que tiene un hijo maligno o con una fase maligna de conducta. Usted prefiere cualquier cosa antes que aceptar que su hijo es un miserable.

El Valium es mucho más adictivo que la heroína o que la morfina. ¡Mucho más! Porque la morfina o la heroína la dejas y tienes un par de días de incomodidad. ¡Un par de días! El Valium te puede llevar un par de meses de muy severos síntomas raros: insomnio agudo, irritabilidad muy grande, dolores de cabeza, calambres musculares.

Lo que pasa es que la mayor parte de la gente que toma Valium es sensata y no exagera. Entonces, pues bueno, se tolera. Pero el peor síndrome de abstinencia que hay es el del alcohol y luego el del Valium.

Los penúltimos días de Escohotado, de Ricardo F. Colmenero; La Esfera de los Libros, 2021; pgs. 102-103.

Escohotado

Y SEGUÍA ÉL DANDO VUELTAS

“Umbral era una de esas persona cuya conversación versaba siempre sobre él o sobre aquello que a él le interesaba. En cierto modo era como uno de esos autobuses de línea, en los que la gente se sube o se baja, sin que modifique su recorrido. A Umbral se subía uno y se bajaba cuando quería, y seguía él dando vueltas. Acababa de publicarse su Leyenda del César Visionario, y hablaba de esa novela. Se cuentan en ella los primeros meses de la guerra civil, con un Sánchez Mazas que se dedica, al frente de una jarca de falangistas, a pasear a rojos y desafectos. Aprovechando que en una parada se bajaron los dos o tres que estaban escuchándole, y que nos quedamos sólos él y yo, le dije que quizá conviniera en la segunda edición cambiar el nombre de Sánchez Mazas por otro cualquiera, quizá Sánchez Trazas, un retoque sencillo, sin mover el argumento, porque en esos meses Sánchez Mazas no solo no estaba paseando a rojos, sino que los rojos lo estaban paseando a él. Umbral era un gran funambulista, todo el día en el alambre, incluso un buen acróbata. Se quedó en silencio unos segundos, rumiando mi sugerencia, y a continuación ejecutó un alejop impecable: ‘Ah, no, no me convence. Si hago lo que dices el efecto Sánchez Mazas se jode’. Yo le dije que llevaba razón y que eso sí, el efecto ese se jodía.”

Madrid, de Andrés Trapiello; Destino, 2020; pgs. 87-88.

UMBRAL

ESTE PUEBLO DE MIERDA

“Paseamos todo aquel tiempo juntos y zurcimos la ciudad con nuestro errabundaje. No recuerdo de qué hablamos, pero sí que no dejamos de hacerlo, y que ella también me abrió su corazón y me contó que era profundamente desdichada. Al ir a subir al tren, a las once y veinte, me dijo cuando tenía yo ya el pie en el estribo, bajando los ojos: Me iría contigo. También dejaría este pueblo de mierda si tuviera el valor. Mi hermano me preguntó, con el tren ya en marcha, quién era. Me encogí de hombros. Solo conocía el apodo familiar por el que la llamaban. No volví a verla nunca más. Pasados los años, un día, hablando con alguien de León que cantó también en la Capilla Clásica, me dijo que aquella muchacha se había suicidado y que había tenido un niño al que le había puesto de nombre Andrés. Vivirá acaso.”

Madrid, de Andrés Trapiello; Destino, 2020; pg. 21.

EL BELLO MODELO

“El Corán establece que Mahoma representa un bello modelo (uswa hasana) para los musulmanes (Corán 33:21) y ordena, además, el deber de obedecer a Dios y a su Enviado (Corán 3:32 y 132; 4:59, 5:92, 8:1 y 20; 24:54 y 56, y 47:33). Sobre estas premisas, la figura del Profeta representa el segundo referente doctrinal, espiritual y normativo de los musulmanes. La palabra árabe sunna significa tradición y sunnat al-nabi es el nombre de la tradición profética, de tal modo que sunna, a secas, es sinónimo de tradición de Mahoma.

La doctrina islámica afirma que el desarrollo de la misión profética de Mahoma se produjo a través de un proceso de enfrentamiento armado con sus principales rivales, los dirigentes de la tribu de Qurays, que dominaban sobre la ciudad de La Meca, donde dio inicio a su predicación. Por lo tanto, además de predicador, Mahoma fue un líder político que organizó a una comunidad y la dirigió en las acciones de lucha que, a la postre, posibilitaron su éxito. De ahí su muy conocida definición como profeta y hombre de estado, acuñada por el orientalista escocés W. M. Watt (1909-2006) en un célebre estudio publicado en 1961. Esta actuación como profeta armado ha sido, sin duda, uno de los aspectos más discutidos de su trayectoria y constituye, al mismo tiempo, una fuente permanente de crítica respecto al islam, casi desde sus propios orígenes.”

Yihad. La regulación de la guerra en la doctrina islámica clásica, de Alejandro García Sanjuán; Marcial Pons, 2020; pg. 54.

mahoma

77

El 18 de mayo de 2008, teniendo yo treinta años, enviaba un correo electrónico masivo a más de cincuenta amigos y conocidos -aunque iba especialmente dirigido a mi maestro, Juan Bautista Fuentes-.

Aquel mensaje decía así:

“Es evidente que algo no marcha bien en las nuevas generaciones a las que pertenecemos: ¿por qué nos coge siempre tan desprevenidos que en la vida hay sufrimiento y cargas difíciles de llevar?

           A las primeras de cambio, en cuanto se deshace mínimamente el espejismo paradisíaco en el que hemos sido criados, y somos asaltados por las sempiternas tribulaciones que todo hombre debe soportar, brotan en nosotros una variopinta gama de ansiedades, depresiones y mundo-fobias; que no son entendidas como oportunidades para aprender, rectificar y seguir creciendo, sino como síntomas tratables con dosis adecuadas de químicas legales.

           Somos los Hijos del Bienestar, pero sólo nos educaron para disfrutarlo, no para cuidar y proteger las condiciones que lo hacen posible. Sólo nos enseñaron un lado de la vida y no nos hicieron demasiado hincapié en los aspectos rudos y esforzados de la existencia.

           Pero la Realidad, finalmente, acaba por mostrar su verdadero rostro.

           Y una leve brisa basta para derribar nuestros espíritus atrofiados.

           Somos el producto típico de una sociedad de nuevos ricos, de padres que mueren por dar a sus hijos todo aquello que ellos no disfrutaron, por evitar que sufran las privaciones que ellos padecieron.

           Una sociedad saturadora de deseos, donde la insatisfacción de los sentidos es el mayor de los pecados y la turbamulta de egos se agolpa, como las carpas del Retiro, a la espera de un nuevo orgasmo que marcar en el fusil.

           Al mirar ahora a nuestros educadores nos damos cuenta, una vez más, de que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones.

           Nadie nos enseñó a valorar lo que teníamos, a ser extremadamente cuidadosos con la burbuja histórica en la que vivíamos. Y así, Europa se pierde a sí misma en un marasmo hedonista, decadente e irresponsable.

           Somos niños mimados.

           Pero conocer parte del origen de nuestras imperfecciones no debe servir como excusa para perseverar en ellas, para acomodarse en el papel de eterno adolescente atormentado por la desidia y el aburrimiento, acusando a sus padres del engendro que uno es.

           Por graves que hayan sido nuestros fracasos, la virtud siempre queda al alcance de nuestra mano,

                             si hay propósito de enmienda.

           Y la primera señal de redención está en el abandono de la queja,

                             en la alegre asunción de la tarea a realizar.

Benquerido Mestre, os tempos son chegados.”

FIN

“Si me diese siquiera el tiempo suficiente para realizar mi obra, lo primero que haría sería describir en ella a los hombres ocupando un lugar sumamente grande (aunque para ello hubieran de parecer seres monstruosos), comparado con el muy restringido que se les asigna en el espacio, un lugar, por el contrario, prolongado sin límite en el Tiempo, puesto que, como gigantes sumergidos en los años, lindan simultáneamente con épocas tan distantes, entre las cuales vinieron a situarse tantos días.”

Final de El tiempo recobrado, de Marcel Proust; séptimo y último volumen de En busca del tiempo perdido; Alianza, 1998; pgs. 420-421.

“Arreglo en Gris y Negro, nº 2; retrato de Thomas Carlyle”, de James Abbott McNeill Whistler (entre 1872 y 1873)

PISTAS PARA TRATAR DE ENTENDER EL ANTIARISTOTELISMO COLACHIANO

“El primer gran cambio que Aquino introduce en la interpretación agustiniana de la actividad humana es la modificación de la relación entre gracia y naturaleza.

Para San Agustín, la naturaleza original, inocente, perfecta del hombre ha sido absolutamente pervertida por el pecado, ya no existe. Lo que existe es una naturaleza humana totalmente corrompida y destinada a ser redimida, por la intervención externa de la gracia providente de Dios. La gracia, se entiende, es un sustituo de la naturaleza humana perdida.

Contra esta interpretación, siguiendo la guía de la noción aristotélica sobre la naturaleza, Aquino propone el principio de gratia non tollit naturam, sed perficit, ‘la gracia perfecciona o completa la naturaleza, no se le opone’. Y junto a este rechazo de la doctrina consistente en afirmar que el pecado original ha corrompido completamente la naturaleza humana, opone la doctrina que sostiene que el pecado original ha herido la naturaleza humana pero que aún es capaz de tomar decisiones racionales y por consiguiente de alcanzar la excelencia humana contenida en las virtudes morales sin la intervención de la gracia divina. Id quod est naturale totaliter perdi non potest, ‘lo que es natural no puede ser totalmente corrompido’.

Sin embargo, Aquino no era pelagiano. No sostenía que la salvación de la clase humana pudiese realizarse sin la intervención de la gracia divina o que el ejercicio de las virtudes morales y la vida humana buena pudiese llevar a un hombre hasta el paraíso. Simplemente sostiene que la vida humana buena se puede alcanzar mediante el ejercicio de los recursos al alcance del hombre en su naturaleza y esto tiene valor en sí mismo.”

Lecciones de historia del pensamiento político. Volumen I. Desde Grecia hasta la Edad Media, de Michale Oakeshott; Unión Editorial, 2020; pg. 354.
Para una introducción a los escolios de Gómez Dávila contra Aristóteles, Santo Tomás y la escolástica, en esta entrada.

En Compostela

NON MEA VOLUNTAS

Calle del Orco

Blog de Literatura. Grandes encuentros

plan zeta

apología de mí mismo